Aguas con la Autopista del Sol
En las últimas semanas han aparecido mensajes aislados en las redes sociales sobre incidentes violentos en la Autopista del Sol.
El último fue el domingo, cuando una señora denunció, para que cada quien tomara sus precauciones, que le acababan de asaltar en un paradero delante de Tres Marías, cuando se detuvo por unos minutos con su pequeña hija.
No son muchos aún quienes hacen público lo que les sucede, pero incidentes similares se están dando con una frecuencia que ya es alarmante, como parte del fenómeno nacional donde cada vez estamos perdiendo libertad de movimiento en las carreteras, que de manera creciente están pasando al control de bandas criminales.
Los asaltaron en la Autopista del Sol de Puebla pic.twitter.com/v1mZXonBZf
— Tiempo de Guerrero (@arturoglez1) November 13, 2023
La historia de este profesionista –cuyo nombre y profesión se omite por obvias razones– es un ejemplo muy gráfico de esta pérdida de libertad.
Residente en Cuernavaca, por razones de su trabajo recorre todo el país, y al completar uno de esos viajes, aterrizando de noche en el aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México, decidió ir a su casa. Por décadas, esa autopista parecía, para un capitalino, una extensión de las vías rápidas metropolitanas, utilizada sin mayor preocupación a todas horas. Hoy, ya no es así. Delincuentes y policías la han convertido en una ruta de riesgo.
Lo que sucedió con el profesionista muestra a los extremos en que la violencia, la inseguridad y la impunidad han llegado en estos últimos años.
Recién había pasado Tres Marías, cuando el profesionista fue detenido por una patrulla de la Guardia Nacional, que le pidió toda su documentación. Los guardias se tomaron demasiado tiempo en la revisión de los documentos, pensó, por lo cual preguntó si había algún problema. Como respuesta vino una confesión cínica: “Esto es un asalto”.
