El asombroso mecanismo con el que los árboles fortalecen nuestro sistema inmune

También entramos en contacto con una mezcla de compuestos orgánicos volátiles que los árboles liberan al ambiente y que pueden tener efectos medibles sobre el cuerpo humano.
Diversos estudios han encontrado que estos compuestos, conocidos también como fitoncidas, incrementan la actividad de una parte fundamental del sistema inmunológico:
Las células NK, llamadas natural killer en inglés.
Los compuestos orgánicos volátiles de los árboles incluyen sustancias como alfa-pineno, beta-pineno, limoneno y otros terpenos, responsables en buena medida del aroma característico de los bosques.
Para los árboles, estos compuestos no son un accidente ni un simple adorno aromático: son herramientas de supervivencia.
- Les sirven para defenderse de insectos, hongos, bacterias y otros organismos.
- Para comunicarse con otras partes de la planta o con plantas cercanas.
- Para atraer polinizadores y, en algunos casos, para atraer enemigos naturales de las plagas que los atacan.
La literatura científica ha documentado ampliamente que los compuestos volátiles median interacciones entre plantas, herbívoros, microorganismos, polinizadores y enemigos naturales de los herbívoros:
Lo extraordinario es que esos mismos compuestos, diseñados por la evolución para la vida de los árboles, también pueden producir efectos benéficos en los seres humanos.
En Japón, varios estudios sobre baños de bosque, o shinrin-yoku, han encontrado incrementos en la actividad de las células NK, reducción de hormonas del estrés y mejora de algunos marcadores de la respuesta inmune.
En un estudio publicado por Qing Li y colaboradores, se reportó que una visita al bosque aumentó la actividad de las células NK, el número de estas células y la expresión de proteínas anticáncer como perforina, granzimas y granulisina:
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17903349/.
Las células NK forman parte de la inmunidad innata, es decir, de la primera línea de defensa del organismo.
Estas células vigilan el cuerpo y pueden destruir células infectadas por virus, células dañadas o células tumorales sin necesidad de una exposición previa.
Para hacerlo liberan proteínas como perforina, granzimas y granulisina, que ayudan a eliminar células anormales de manera controlada.
Lo más importante es que este efecto no se ha observado solamente al caminar en un bosque.
En un estudio especialmente relevante, personas fueron expuestas de manera artificial a fitoncidas producidos por árboles dentro de habitaciones de hotel.
Los investigadores detectaron compuestos como alfa-pineno y beta-pineno en el aire de las habitaciones y encontraron que la exposición aumentó significativamente la actividad de las células NK, así como el porcentaje de células que expresaban perforina, granzimas y granulisina.
También disminuyeron hormonas del estrés como adrenalina y noradrenalina:
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20074458/.
Este hallazgo es central. Una parte del beneficio de los bosques no proviene solo del descanso, del paisaje o de la experiencia emocional, sino también de la química viva que emiten los árboles.
Otra publicación de Li reportó que visitar un bosque, pero no una ciudad, aumentó la actividad NK, el número de células NK y las proteínas anticáncer, con efectos que duraron al menos siete días:
¿El efecto es significativo?
Sí, en el sentido científico del término:
Los estudios encontraron cambios estadísticamente detectables en la actividad de las células NK y en proteínas asociadas con su capacidad de eliminar células anormales, sin embargo, significativo no significa milagroso.
No quiere decir que caminar en el bosque cure cáncer, infecciones o enfermedades inmunológicas. Lo que sí sugiere la evidencia es que los bosques pueden fortalecer ciertos mecanismos naturales de defensa, reducir el estrés fisiológico y mejorar algunos indicadores de salud.
Una revisión sobre baños de bosque y función inmune concluye que los fitoncidas liberados por los árboles y la disminución de hormonas del estrés pueden contribuir parcialmente al aumento de la actividad NK:
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2793341/.
Esto debería cambiar la manera en que entendemos a los árboles, un árbol no es solo una máquina de producir oxígeno, capturar carbono o dar sombra.
- Es un organismo vivo que modifica la química del aire, regula la temperatura, influye en la humedad, protege el suelo, alberga biodiversidad y puede interactuar con nuestra fisiología de formas que apenas empezamos a comprender.
En las ciudades, donde vivimos sometidos a calor extremo, contaminación, ruido, estrés crónico y pérdida de contacto con la naturaleza, esta evidencia tiene una enorme importancia.
Plantar árboles no es únicamente una acción estética o paisajística.
- Es una política de salud pública.
- Los parques, corredores verdes, bosques urbanos y áreas naturales cercanas a las ciudades ayudan a reducir el calor, mejorar la calidad del aire, capturar carbono, favorecer la biodiversidad y, además, ofrecer beneficios fisiológicos para las personas.
