Asesinatos en Matamoros

Riva Palacio escribe: El secuestro de cuatro ciudadanos estadounidenses en Matamoros provocó una crisis en el gobierno mexicano, que quedó envuelto en sus contradicciones.
Por Raymundo Riva Palacio
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De izquierda a derecha, LaTavia Washington McGee y Eric Williams sobrevivieron al secuestro, mientras que Shaeed Woodard y Zindell Brown fueron asesinados. Foto Archivo DETONA.

Desde 1985, cuando secuestraron en Guadalajara al agente de la DEA Enrique Camarena Salazar, no se había visto una reacción pública y generalizada en Estados Unidos –gobierno, políticos y medios– tan uniformemente encendida como ahora, con la privación de la libertad de cuatro ciudadanos estadounidenses en Matamoros, y que crecerá tras la ejecución de dos de ellos.

El episodio, como sucedió hace 38 años, provocó una crisis en el gobierno mexicano.

Hay un problema de Estado, y el gobierno mexicano quedó envuelto en sus contradicciones.

El gabinete de seguridad federal y el gobierno tamaulipeco, que encabeza el morenista Américo Villarreal, que se reunieron con el presidente López Obrador, conocían al detalle desde hace meses las operaciones criminales en Matamoros, una plaza totalmente controlada por el Cártel del Golfo.

No había acciones contra esa organización criminal en la ciudad, que ha sido su bastión por años, porque no estaba bajo disputa.

En sus calles operaba, de manera impune, el grupo armado del cártel, llamado Escorpión, probablemente el responsable directo del secuestro y asesinato de los estadounidenses.

Matamoros es una de las 13 ciudades hermanas en la frontera con Estados Unidos, vecina de Brownsville, que a falta de acceso al mar de la ciudad tamaulipeca, depende del cercano puerto de Brownsville para las exportaciones marítimas.

En esa ciudad, centro de control de todas las actividades del Cártel del Golfo en Tamaulipas y en San Luis Potosí, donde también tienen fuerte presencia, se da una febril actividad criminal, como el tráfico humano, el contrabando de todo tipo de mercancías, incluidos los combustibles, y el control de la aduana, que actualmente está administrada por la Marina.

CARTEL DEL GOLFO CONTRA EL DEL NORESTE Y EL CJNG.

Nada se mueve sin que lo sepa el Cártel del Golfo, que tiene en Matamoros un santuario desde donde se dirige la guerra contra el Cártel del Noreste, que tiene su base en Nuevo Laredo, y con el que disputa el control en la zona llamada ‘ribereña’, que comprende Ciudad Gustavo Díaz Ordaz, Nueva Ciudad Guerrero y Miguel Alemán.

Díaz Ordaz, el punto más cercano donde hay enfrentamientos, está a 134 kilómetros de Matamoros.

El Cártel del Golfo mantiene otra zona de confrontación en Ciudad Valles, San Luis Potosí, con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pero a 550 kilómetros al sur de Matamoros.

Desde octubre, en otro flanco abierto con un viejo aliado del cártel, y en la actualidad con el Jalisco Nueva Generación, Héctor Crescencio de León Fonseca, el R-3 o el Pantera, la organización empezó a desplegar a sus sicarios hacia El Mante, a 224 kilómetros al sur de Matamoros, y a Jiménez, a 450 kilómetros, que conecta con la costa del municipio Soto la Marina, que son de alta relevancia para el tráfico de migrantes.

El secuestro de los estadounidenses fue en el centro de Matamoros.
Raymundo Riva Palacio
Periodista y analista político de larga trayectoria en México. Escribió en diarios como Excélsior, Reforma, El Independiente, 24 Horas y El Financiero. Fue director editorial de El Universal entre 2007 y 2008. Cofundó y dirigió el diario Milenio y fue director general de la agencia de noticias Notimex.