La guerra que perdió Australia contra unos pájaros

Gabriela Kalifa DETONA® Hay guerras que se pierden por falta de estrategia, otras por exceso de soberbia y algunas, las más incómodas, porque el enemigo corre más rápido y no le teme a las balas.

Por Gabriela Kalifa Kaún
Foto por Omar Franco.
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Grupo DETONA® anda en Caracas. Al fondo, bajo la bandera venezolana, la infame prisión del Helicoide.

En 1932, Australia descubrió esto último cuando declaró, sin querer, la guerra más absurda de su historia: la Guerra del Emú.

Sí, emú. Ese pájaro grande, veloz, que parece una mezcla entre avestruz y problema logístico. 

No vuela, pero corre como si supiera que lo están persiguiendo los militares.

La historia empieza después de la Primera Guerra Mundial. 

Veteranos australianos regresan a casa, reciben tierras para cultivar y creen que lo peor ya pasó. 

Error!!

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Miles de emús migran a esas mismas tierras, se comen los cultivos y destruyen cercas como si estuvieran ensayando para una rebelión organizada. 

Los granjeros piden ayuda al gobierno. 

Y el gobierno, con la sobriedad que sólo da la mala idea, decide mandar al ejército. 

Con ametralladoras.

Aquí el suspenso: hombres entrenados para la guerra moderna, armados y confiados, contra aves que no leen comunicados oficiales ni respetan líneas de defensa.

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Gabriela Kalifa Kaún
Presidenta del Consejo de Administración de Detona. Mismo cargo que ocupa en Organización Bikube, una de las principales exportadoras de miel de abeja de México.