Lucy in the Sky with Diamonds

Alfonso Martínez Muñoz, Sub Secretario del Medio Ambiente de NL, DETONA® En 1967, los Beatles lanzaron la canción Lucy in the Sky with Diamonds, cuyo título quedó asociado a las siglas LSD.

Por Alfonso Martínez Muñoz
Alfonso Martínez Muñoz
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Era la época de la psicodelia y esta sustancia se utilizaba de manera recreativa para alterar la percepción y experimentar alucinaciones, aunque también había despertado interés científico por sus posibles aplicaciones en psiquiatría.

Casi sesenta años después, el LSD vuelve a llamar la atención del mundo desde los laboratorios, por sus posibles propiedades terapéuticas.

La investigación ha avanzado por distintos caminos. 

Algunos ensayos clínicos han encontrado resultados prometedores del LSD para reducir la ansiedad bajo supervisión médica. Otros estudios buscan desarrollar sustancias derivadas que conserven efectos útiles sobre el cerebro y disminuyan los efectos alucinógenos y otros riesgos.

En esta segunda dirección se encuentra el estudio de investigadores de la Universidad de California en Davis, publicado en septiembre de 2026 en Proceedings of the National Academy of Sciences, titulado «Deconstruction of lysergic acid diethylamide». 

Los científicos analizaron la estructura molecular del LSD y desarrollaron nueve compuestos derivados.

Dos de ellos, UCD0094 y UCD0076, mostraron en pruebas preclínicas un perfil que sugiere menor potencial alucinógeno y menor riesgo cardiaco. 

UCD0076 produjo, además, respuestas en ratones semejantes a algunas observadas con medicamentos antipsicóticos. Son hallazgos experimentales: todavía no demuestran eficacia ni seguridad en seres humanos.

¿Por qué importa explorar estas posibilidades? 

Porque seguimos necesitando mejores tratamientos para los trastornos mentales y respuestas más eficaces ante el sufrimiento que los acompaña.

De acuerdo con cifras del INEGI difundidas por el periódico El Norte en la nota «Golpea suicidio a hombres jóvenes», de Dalia Gutiérrez, en México se registraron 1,553 muertes por suicidio entre hombres de 15 a 24 años y 1,916 entre los de 25 a 34 años. 

Entre los niños y adolescentes varones de 10 a 14 años se registraron 121 muertes.

El suicidio tiene múltiples causas y no puede atribuirse únicamente a la depresión. 

Sin embargo, los trastornos depresivos constituyen un factor de riesgo importante, y algunas personas no encuentran suficiente alivio con los tratamientos disponibles.

En los hombres, la depresión puede acompañarse de irritabilidad, enojo, aislamiento, desesperanza o consumo problemático de alcohol y otras drogas. 

La idea de que un hombre debe soportarlo todo en silencio puede retrasar el reconocimiento del problema y la búsqueda de ayuda.

Investigar nuevos tratamientos es necesario. 

También lo es garantizar atención oportuna, fortalecer las redes de apoyo y facilitar que las personas hablen de su sufrimiento sin vergüenza ni temor a ser juzgadas. 

La prevención debe avanzar con las herramientas disponibles mientras la ciencia desarrolla otras.

Estos estudios no demuestran que el LSD prevenga el suicidio ni justifican su automedicación. 

Su relevancia está en abrir nuevas preguntas sobre el funcionamiento del cerebro y posibles caminos para tratar enfermedades mentales.

Aquella sustancia asociada a la contracultura podría contribuir al desarrollo de nuevos medicamentos. 

Mientras se comprueba esa posibilidad, hay una tarea que no puede esperar: escuchar, acompañar y atender a quienes necesitan ayuda.
Alfonso Martínez Muñoz
Es doctor en Ciencias Agrarias por la Universidad de Gotinga, Alemania, y realizó un posdoctorado en el Colegio de Recursos Naturales de la Universidad Estatal de Utah, en Estados Unidos. Cuenta además con una especialización en Gestión Ambiental Urbana e Industrial en Singapur. Ha desarrollado una amplia trayectoria como profesor-investigador, directivo universitario y funcionario público en los ámbitos federal y estatal. Actualmente se desempeña como Subsecretario de la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno de Nuevo León. Participó en el diseño y la creación de la primera Secretaría de Medio Ambiente del estado y, desde su establecimiento, ha contribuido al desarrollo y la implementación de políticas públicas en materia de calidad del aire, acción climática, gestión integral del agua, biodiversidad, economía circular, gestión de residuos y restauración socioambiental.