El hantavirus, el crucero y los riesgos invisibles de la naturaleza

Alfonso Martínez Muñoz, Sub Secretario del Medio Ambiente de NL, DETONA® Seguramente estas semanas ha escuchado sobre el brote de hantavirus en un crucero. Aquí te explico lo que está pasando.

Por Alfonso Martínez Muñoz
Alfonso Martínez Muñoz
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Existe una escena que se repite desde hace siglos en la historia de la humanidad: 

  • Un barco con enfermedad a bordo busca llegar a puerto mientras el mundo observa con temor. 

La literatura y el cine están llenos de imágenes similares, esta vez no se trata de ficción.

Recientemente, durante la pandemia de COVID-19, el crucero Diamond Princess quedó aislado en Japón y se convirtió en símbolo mundial del confinamiento sanitario. Ahora algo parecido volvió a ocurrir con el crucero MV Hondius.

El caso ha llamado la atención internacional porque involucra al llamado Andes hantavirus, una variante presente en algunas regiones de Sudamérica y que, de manera excepcional.

Es la única variante conocida de hantavirus donde se ha documentado transmisión de humano a humano bajo contacto muy estrecho. 

Esa posibilidad encendió las alertas sanitarias internacionales.

El crucero había partido de Ushuaia hacia regiones remotas del Atlántico Sur. 

Los pasajeros eran principalmente turistas de naturaleza interesados en fauna silvestre, paisajes extremos y ecosistemas subantárticos, pocos días después comenzaron los primeros síntomas. 

  • Un pasajero neerlandés presentó fiebre y posteriormente una falla respiratoria severa que terminó con su vida. 

Después enfermaron otros pasajeros, incluida su esposa, el barco finalmente pudo atracar en Tenerife luego de varios días de incertidumbre frente a las costas africanas.

Desde hace años he leído sobre el hantavirus debido a mi afición al senderismo y también por mi actividad académica. 

El tema siempre ha sido de interés para quienes realizan trabajo de campo o actividades en ambientes naturales.

Los principales reservorios naturales del virus son roedores silvestres. 

Los animales no suelen enfermar, pero eliminan el virus mediante orina, saliva y excretas. 

Cuando estas partículas se secan y se aerosolizan, las personas pueden inhalarlas accidentalmente. 

  • Entrar a cabañas cerradas
  • limpiar bodegas rurales
  • mover madera almacenada
  • o dormir en lugares infestados por roedores puede representar un riesgo.
En México el riesgo existe, aunque parece ser bajo y poco frecuente. 

De hecho, aquí mismo, en la Facultad de Veterinaria de la UANL, el virólogo Ramiro Ávalos participó en muestreos de alrededor de 60 ratas nopaleras sin encontrar evidencia de hantavirus. 

  • Eso no significa que el riesgo no exista, pero sí sugiere que la circulación viral podría ser limitada en nuestra región. 

En contraste, en Texas sí se han detectado hantavirus en roedores silvestres y también se han documentado casos humanos, particularmente en zonas rurales y semiáridas del estado.

En Estados Unidos han ocurrido brotes importantes que muestran que este riesgo no es solamente teórico, el más conocido ocurrió en 1993 en la región de Four Corners, donde convergen Arizona, Nuevo México, Colorado y Utah. 

Ahí se identificó por primera vez el síndrome pulmonar por hantavirus asociado al “deer mouse” o ratón ciervo. 

Posteriormente hubo casos en el Parque Nacional Yosemite en 2012, cuando excursionistas se infectaron después de dormir en cabañas con presencia de roedores.

Todo esto recuerda algo importante: 

  • La naturaleza ofrece enormes beneficios físicos y emocionales, pero también implica ciertos riesgos biológicos que muchas veces olvidamos. 

Conforme aumenta el turismo de aventura y el contacto humano con ecosistemas silvestres, también aumenta la necesidad de entender mejor estas enfermedades.

Por ello, cuando se realizan actividades en la naturaleza, conviene tomar algunas precauciones básicas: 
  • Evitar dormir en sitios con evidencia de roedores
  • ventilar cabañas cerradas antes de entrar
  • no barrer en seco lugares con excretas
  • utilizar desinfectantes al limpiar
  • almacenar adecuadamente los alimentos y evitar el contacto con roedores silvestres. 

Son medidas simples, pero pueden reducir significativamente el riesgo.

La naturaleza sigue siendo extraordinaria. 

Pero nunca ha sido completamente segura.
Alfonso Martínez Muñoz
Tiene un doctorado por la Facultad de Agronomía y Forestal en la Universidad de Gotinga, de Alemania. Cuenta con un post grado en el Colegio de Recursos Naturales de la Universidad Estatal de Utah. Se especializó en Gestión Ambiental Urbana en Singapur. Es Sub Secretario del Medio Ambiente del gobierno de Nuevo León. Ha trabajado en el Plan Integral de Gestión Estratégica para la Calidad del Aire (PIGESA), uno de los pilares de la actual administración estatal. Participó en la Conferencia de las Partes (COP) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). El evento tuvo lugar en Cali, Colombia y fue invitado por el gobierno de la Gran Bretaña.