Nuevas evidencias sobre el rol del cambio climático en las tragedias por inundaciones

Alfonso Martínez Muñoz, Sub Secretario del Medio Ambiente de NL, DETONA® En octubre de 2025, una lluvia torrencial inundó mi casa en el sur de Monterrey. Después de casi veinte años viviendo allí, nunca había ocurrido algo semejante. 

Por Alfonso Martínez Muñoz
Alfonso Martínez Muñoz
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En esa misma tormenta, desgraciadamente, murió un menor tras la caída de una barda.

El 4 de julio de 2025, en el centro de Texas, una inundación súbita dejó al menos 104 personas fallecidas. 

En octubre de 2024, Valencia sufrió la mayor tragedia hidrometeorológica de su historia reciente, con aproximadamente 238 víctimas. 

Durante mucho tiempo estos hechos pudieron parecer episodios aislados: 

  • Lluvias extraordinarias.
  • mala fortuna.
  • variabilidad natural. 

Sin embargo, el 6 de enero de 2026, la revista Nature Communications publicó un estudio que aporta evidencia científica sólida sobre lo ocurrido en Valencia y nos obliga a considerar estos episodios desde otra perspectiva:

https://doi.org/10.1038/s41467-026-68929-9

Los investigadores demostraron que el cambio climático amplificó notablemente la tormenta de Valencia.

La tasa de lluvia intensa aumentó alrededor de un 21 %, y la zona afectada por precipitaciones extremas fue cerca de un 55 % mayor que la que habría ocurrido en un clima sin calentamiento inducido por el hombre. 

El análisis de atribución también mostró que el calentamiento global incrementó la probabilidad de un evento de esa magnitud y favoreció una mayor persistencia del sistema convectivo.

Es decir, no solo llovió más fuerte, sino durante más tiempo y sobre una superficie más amplia, multiplicando los impactos hidrológicos y urbanos.

En Monterrey y en Texas no se han realizado estudios de atribución similares. 

Pero la física del clima es la misma: 

Una atmósfera más caliente retiene más vapor de agua, y más vapor implica lluvias más intensas.

La evidencia es clara. 

No basta con reconocer esta realidad, debemos asumir, como sociedad y como individuos, un compromiso firme para reducir nuestras emisiones, transformar nuestros hábitos y respaldar políticas públicas responsables. 

El costo de la inacción ya no es abstracto: 

Se mide en vidas, en hogares afectados y en comunidades enteras vulnerables frente a un clima que ha cambiado.
Alfonso Martínez Muñoz
Tiene un doctorado por la Facultad de Agronomía y Forestal en la Universidad de Gotinga, de Alemania. Cuenta con un post grado en el Colegio de Recursos Naturales de la Universidad Estatal de Utah. Se especializó en Gestión Ambiental Urbana en Singapur. Es Sub Secretario del Medio Ambiente del gobierno de Nuevo León. Ha trabajado en el Plan Integral de Gestión Estratégica para la Calidad del Aire (PIGESA), uno de los pilares de la actual administración estatal. Participó en la Conferencia de las Partes (COP) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). El evento tuvo lugar en Cali, Colombia y fue invitado por el gobierno de la Gran Bretaña.