¿Por qué hay guerra en este 2026?

Al menos la paz, se aleja cada vez más con el arranque de este nuevo año.
Y no sólo por lo que ya vemos en el mundo, con la toma de Venezuela por parte de Estados Unidos y la escalada bélica entre Israel e Irán.
Esos son sólo dos destellos de un asunto mucho más complejo y profundo: la disputa por la supremacía mundial, que hoy parece estarse disputando entre dos grandes bloques.
Desde 1945, cuando llega a su fin la Segunda Guerra Mundial, queda claro que la hegemonía del mundo recae como nunca en Estados Unidos, aliado a las llamadas potencias occidentales (notablemente Gran Bretaña y Francia; y aún del mismo lado de ellos, la Unión Soviética, empaquetada con China).
Y aunque la URSS después inicio una competencia con Estados Unidos por “dominar” al mundo (y de ahí la “Guerra Fría”), el alegato norteamericano de haber llegado a la Luna en 1969, y después la caída del muro de Berlín, y de paso de todo el bloque soviético en los 90´s, marcó claramente la superioridad estadunidense.
La cual, desde hace unos 30 años se erige como el indiscutible mayor poder del mundo, representando también el principal referente político, económico, tecnológico, de innovación y hasta del “modelo de vida moderno”.

Pero también, lo cierto es que el silencioso, pero exponencial, crecimiento económico de China, puso en jaque la supremacía occidental / estadounidense.
Mientras que China creció basado en su capacidad de producir, cada vez mejor, y a costos más competitivos, Estados Unidos ha mantenido su hegemonía mediante otros instrumentos, incluyendo su poderío militar (y por eso su necesidad de estar en guerra).
También mediante la fuerza y credibilidad del dólar como moneda de comercio internacional, en especial de los energéticos, y más concretamente del mercado petrolero.
Fue Donald Trump el que verbalizó como nadie la realidad que no todos veían: que China se ha estado “comiendo el mandado” de Estados Unidos en el plano económico.

Y si bien hoy Estados Unidos sigue siendo y por mucho la mayor potencia militar, lo cierto es que técnicamente está “quebrado”, pues mantiene un déficit multimillonario (su costo de operación es muy mayor a lo que genera. Incluso se presta a sí mismo dinero que imprime de la nada, para salir a flote), manteniéndose a salvo gracias a -y únicamente gracias a- la credibilidad del dólar.
Sin embargo, la penetración de China en los llamados países emergentes -desde África hasta Latinoamérica- es impresionante, ganándole terreno como nunca a Estados Unidos en sus propias “colonias”.
