¡Giselle, obra maestra del Ballet celebra este mes 185 años de su estreno! Su arte sublime trasciende tiempo y espacio...

Su permanencia en los escenarios no es casual: reúne una extraordinaria riqueza histórica, artística y emocional que la ha convertido en la gran obra maestra del ballet romántico.
Estrenada en 1841, Giselle marcó un momento decisivo en la historia de la danza.
Su lenguaje coreográfico unió la refinada técnica clásica con una profunda expresión poética de las emociones, logrando que cada movimiento fortaleciera la narrativa, tanto en los pasajes dramáticos como en la atmósfera etérea del segundo acto.
El ballet forma parte del movimiento romántico iniciado con La Sylphide en 1832, obra que transformó para siempre la escena gracias al talento de Maria Taglioni y a la consolidación del trabajo sobre puntas.
El Romanticismo privilegió la imaginación, la sensibilidad y la búsqueda de lo sublime frente al racionalismo de la Ilustración.
En la danza, estos ideales encontraron una expresión perfecta mediante personajes sobrenaturales, paisajes misteriosos y un lenguaje corporal capaz de representar lo inalcanzable.
Las innovaciones técnicas de la época, como el tutú romántico, el perfeccionamiento del trabajo en puntas y la iluminación con lámparas de gas, reforzaron la ilusión de ingravidez de las bailarinas, que pasaron a ocupar el centro absoluto de la escena.


