Chihuahua vuelve a encender la chispa

Don Luis H. Álvarez no revirtió con su ayuno aquel "fraude patriótico" con el que el régimen le arrebató la gubernatura a Pancho Barrio.
Pero encendió algo que ya no se apagó nunca, la certeza de que la ciudadanía organizada puede plantarse frente al poder y decir con fuerte voz:
¡Basta! Diez mil chihuahuenses bloqueando carreteras, veinte mil juarenses cerrando el puente Córdoba, obispos que amenazaron con suspender el culto, intelectuales, y hasta la izquierda de Heberto Castillo sumada a una sola exigencia: que se respete el voto.
De aquel seco desierto germinó la verde semilla de la alternancia mexicana, Chihuahua enseñó a México a resistir.
Cuarenta años después, el norte vuelve a ser el escenario.
El sábado, en la Expo Chihuahua y bajo el lema #YoConMaru, la plana mayor del panismo —el dirigente nacional Jorge Romero, la presidenta de la Mesa Directiva de San Lázaro, y los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón— cerró filas en torno a la gobernadora Maru Campos.
Ahí Romero prometió defenderla "a muerte" frente al abuso del poder.
Pero el discurso más contundente fue sin duda el de Calderón, que llamó a "decir basta ya al poder autoritario", advirtió sobre la demolición de la democracia y resumió el dilema de fondo en una frase que ya recorre el país entero:
lo que México exige son "más Marus Campos y menos Rocha Moyas".
La antítesis fue todavía más afilada, la soberanía, sentenció, no se defiende "con discursitos y videitos las mañanas", sino con la fuerza del Estado y la decisión de proteger a los ciudadanos.
24 horas después, en la Ciudad de México, la presidenta Claudia Sheinbaum montó la liturgia opuesta, en el Monumento a la Revolución y ante un vacío de asistentes, encabezó un informe envuelto en la bandera de la "soberanía nacional", después aconteció lo impensable, defendió al gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya frente a los señalamientos de Estados Unidos, con siete de los nueve ministros de la Suprema Corte sentados en primera fila.
Dos actos, dos nociones de una misma palabra.
- Para unos, soberanía es el deber del Estado de proteger a su gente y combatir al crimen, aunque cueste.
- Para otros, es la coartada para blindar a los suyos mientras se persigue a quien cumplió con su deber.
Soberanía con impunidad, la llamó Calderón, no se equivocó.


