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¡Cine de terror!

Me meto en terrenos de nuestro crítico experto, Justo Elorduy, pero no tanto, porque esta reseña no es de película alguna, sino de las condiciones infra-mundo que privan en las dizque Salas VIP de Cinépolis.
Por Richelieu
Richelieu
Foto DETONA.

El cartón del genio Paco Calderón no puede ser más elocuente.

La leyenda del grafiti en el vagón -el del tren Maya, no el de la guayabera- fue la primera expresión que se me ocurrió al recordar la experiencia de terror que viví con mi esposa y mi hija, cuando en pleno domingo caímos redonditos en la trampa que tiende Cinépolis a quienes queremos -queríamos- vivir una experiencia diferente en el cine.

 

"¿Por qué no comer en el cine? Mira nada más qué menú tan variado ofrecen mientras nos echamos la última película de Brad Pitt", sugirió la vástaga.

Y nos convenció cuando enarboló para que las viéramos en su cel, las cuasi camas donde si eres un VIP puedes hasta echarte una jeta, si la película cumple con su cometido anestésico recetado a los carentes de sueño en la noche, o sea, a los insomnes.

Richelieu
Armand Jean du Plessis (París, 9 de septiembre de 1585 - ibídem, 4 de diciembre de 1642), cardenal-duque de Richelieu, duque de Fronsac y par de Francia, fue un cardenal, noble y estadista francés. Ordenado obispo en 1607, entró en política y fue nombrado secretario de Estado en 1616. Richelieu pronto alcanzó un gran poder en la Iglesia católica y en el Reino de Francia, hasta alcanzar la dignidad cardenalicia en 1622, y el cargo de primer ministro del rey Luis XIII en 1624. Permaneció en el cargo hasta su muerte en 1642, y fue sucedido por el también cardenal Julio Mazarino. Como primer ministro de Francia, consolidó la monarquía francesa luchando contra las diversas facciones internas. Para contrarrestar el poder de la nobleza, transformó Francia en un fuerte Estado centralizado. Su política exterior fundamental fue contrarrestar el poder de la dinastía austrohispánica de los Habsburgo, entonces reinante en España y en el Sacro Imperio Romano Germánico. Para ello, aun siendo un ministro católico, no dudó en aliarse con los protestantes para alcanzar dicho objetivo. Fue particularmente notoria su intervención en la guerra de los Treinta Años, que terminó con la Paz de Westfalia. Su apoyo a la expansión ultramarina le hizo fundar asentamientos en Nueva Francia, Guadalupe, Guayana, Martinica, Senegal, Madagascar y Reunión. Como egresado de la Universidad de París y provisor de la Sorbona, mandó la renovación y la ampliación de la institución. Richelieu fue también famoso por su mecenazgo del arte y por fundar la Académie française, la institución que cuida del francés. Es asimismo conocido por el sobrenombre de l'Éminence rouge ("La eminencia roja"), por las vestiduras rojas de los cardenales.