Circe, la Odisea y el Ballet

Gretchen Backhoff DETONA® La película La Odisea, del cineasta Christopher Nolan, inspirada en la obra épica de Homero, ha despertado un enorme interés en todo el mundo.

Por Gretchen Backhoff
Gretchen Backhoff - avatar
Foto: cortesía.
PRESIONA YEscucha

Se anuncia como una extraordinaria superproducción cinematográfica, de una inmensidad visual asombrosa, realizada con tecnología IMAX y con un magnífico elenco de estrellas que da vida a los personajes mitológicos de esta gran saga.

A mí, el personaje de la diosa hechicera Circe me remite a otra gran superproducción: el momento que marcó el nacimiento del ballet como espectáculo integral, cuya protagonista fue precisamente esta poderosa y temible figura mitológica.

Fue el 15 de octubre de 1581, en el Petit-Bourbon de París, cuando se estrenó el Ballet Comique de la Reine, también conocido como Circe Ballet, considerado la primera gran producción completa de ballet y un momento decisivo en la historia del ballet clásico. (Conviene recordar que el término comique se utilizaba entonces para referirse a una obra dramática y no, como podría suponerse hoy, a una pieza humorística).

Se trató de un acontecimiento majestuoso y sin precedentes, organizado por la reina madre Catalina de Médicis con motivo de la boda del duque de Joyeuse y Margarita de Lorena, hermana de la reina Luisa y cuñada del rey Enrique III. 

Para la ocasión se introdujeron innovadores recursos escenográficos adaptados a la arquitectura del espacio teatral, con precisos cálculos matemáticos que permitieron una perfecta integración entre la escenografía y la coreografía.

Lo verdaderamente significativo fue que, por primera vez, la producción presentaba una historia coherente en la que se integraban música, poesía, danza y canto, bajo la extraordinaria coreografía del talentoso Balthazar Beaujoyeulx, quien codificó numerosos elementos y conceptos de la danza mediante formaciones geométricas que se convertirían en un futuro canon del ballet profesional. 

La obra estaba estructurada en un prólogo, dos actos y un Grand Ballet final.

La música fue compuesta por Lambert de Beaulieu, en colaboración con J. Salomon, mientras que los fastuosos decorados y diseños fueron obra del artista Jacques Patin

En el elenco participaron miembros de la nobleza y de la realeza. 

La producción contó con diez orquestas y reunió a cerca de diez mil espectadores.

La representación tuvo una duración aproximada de cinco horas y media y nunca volvió a escenificarse debido a su elevadísimo costo. 

Sin embargo, quedó para la historia una magnífica edición impresa, profusamente ilustrada, que constituyó otra de las grandes innovaciones de la época.

Más allá de su esplendor artístico, el ballet tenía una clara intención política: servir como símbolo de unidad para una Francia que buscaba recuperarse de las guerras civiles de religión. 

La obra exaltaba el papel de la monarquía como garante de la paz. 

Circe, la diosa hechicera, representaba el caos y la destrucción provocados por la guerra, mientras que el rey simbolizaba el orden, la virtud y la promesa de un futuro próspero para la corona.

Gretchen Backhoff
Investigadora, critica y curadora en danza clásica, impulsora de talleres de apreciación artística, y autora de ensayos y artículos publicados en varios medios. . La practica y el conocimiento de las bases del Ballet y sus estudios en Comunicación, Historia del arte coreográfico, Estudios Humanísticos y Filosofia, la ha llevado a explorar la historia coreográfica y su evolución desde una mirada humanística, filosófica y estética. Es consejera fundadora del Ballet de Monterrey desde hace 35 años , institución en la que ha trabajado con grandes figuras internacionales del Ballet.