
Nos ofrece una oportunidad para detenernos un momento y preguntarnos algo que en Nuevo León deberíamos tener siempre presente:
¿hacia dónde queremos llevar el crecimiento de nuestro estado y qué lugar ocupa la persona en ese futuro?
El Cardenal Parolin sostuvo un encuentro con la Presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional.
Donde hablaron de algunos de los grandes desafíos que enfrenta hoy la humanidad, como la paz, la fraternidad, la solidaridad, la atención a las personas más vulnerables y también el impacto que tendrá la inteligencia artificial en nuestras vidas.
La Presidenta lo expresó con claridad al referirse a Magnifica Humanitas, la primera encíclica del Papa León XIV, que plantea que el desarrollo de la inteligencia artificial debe estar acompañado de criterios éticos, dignidad humana, justicia y responsabilidad compartida, para que sus beneficios estén verdaderamente al servicio del bienestar de los pueblos.
Para Nuevo León, este mensaje tiene una enorme vigencia.
Vivimos en uno de los estados con mayor dinamismo económico del país.
Aquí hablamos todos los días de inversión, innovación, nuevas empresas, industria, tecnología y oportunidades.
Nuevo León debe seguir creciendo, debe seguir atrayendo inversión, generando empleos, desarrollando tecnología y formando talento.
Pero, ¿ese crecimiento está mejorando realmente la vida de todas las personas?
- Detrás de cada empresa que llega hay trabajadores y familias.
- Detrás de cada nueva industria hay comunidades.
- Detrás de cada desarrollo tecnológico hay jóvenes que necesitan oportunidades para prepararse y encontrar un proyecto de vida.
El verdadero desarrollo no puede medirse únicamente en lo que producimos, sino también en la tranquilidad con la que vivimos, en las oportunidades que generamos y en la capacidad que tenemos para no dejar a nadie atrás.
Ese es, justamente, uno de los grandes retos que enfrenta Nuevo León.
- Tenemos una zona metropolitana que crece aceleradamente, pero también municipios y comunidades que requieren mayores oportunidades.
- Tenemos jóvenes con enorme talento, pero también jóvenes que necesitan alternativas para no caer en la violencia o en las adicciones.
- Tenemos familias trabajadoras, pero muchas enfrentan diariamente problemas de movilidad, servicios, seguridad, acceso a oportunidades y calidad de vida.
Por eso, cuando hablamos de paz, en Nuevo León debemos hablar también de comunidad.
La paz no significa únicamente que no haya violencia, significa que una madre pueda sentirse tranquila cuando sus hijos salen de casa.
- Que un joven tenga una cancha, una escuela, una actividad cultural o deportiva antes de encontrarse con una opción vinculada a la delincuencia.
- Que una familia tenga acceso a servicios y oportunidades.
- Que una persona mayor no se sienta abandonada.

