Lo que López Obrador no logró, Claudia está empezando a lograr

Y es que en los últimos días he reflexionado al respecto del tema.
Y he llegado a la conclusión de que la Presidenta Claudia ha empezado a ganar terreno en el plano electoral lo que su antecesor no pudo lograr, su método ha sido distinto.
Obrador lo hizo de una manera faraónica intentando cambiar el sistema electoral mexicano con sus iniciativas muy grotescas (Plan A, B y C), Claudia lo ha hecho de un modo paulatino, pero no por eso menos peligroso.
La estrategia actual se despliega en dos frentes simultáneos.
Por un lado, Ricardo Monreal presentó una reforma para permitir la anulación de elecciones por "injerencia extranjera", sin definir en ningún momento qué constituye dicha injerencia ni establecer criterios claros para acreditarla.
El mecanismo dejaría la decisión final en manos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), señalado hoy como cercano a Morena, convirtiendo así al árbitro en cómplice.
Términos tan vagos como "presión mediática", "manipulación digital" o "financiamiento extranjero" podrían aplicarse lo mismo a una ONG opositora que a un medio de comunicación crítico del gobierno.
En pocas palabras una elección podría anularse con el pretexto de soberanía, cada que los resultados no les favorezcan.
Por el otro frente, la propia Presidenta presentó una iniciativa para crear una Comisión de Verificación de Integridad en Candidaturas dentro del INE.
Suena razonable sobre el papel nadie quiere candidatos vinculados al crimen organizado, pero el diablo está en los detalles, esta comisión tendría acceso anticipado a los perfiles de aspirantes incluso antes de su registro formal, en coordinación con la Fiscalía General, el Centro Nacional de Inteligencia y la Unidad de Inteligencia Financiera.
El criterio para señalar a alguien, el ambiguo concepto de "riesgo razonable", sin definición jurídica alguna.
Y el remate:
Los partidos serían notificados de que existe "un riesgo", sin que se les informe siquiera cuál es el asunto que lo motivó.
Es como si tú acudieras al médico a realizarte unos estudios para saber tu estado de salud, pero el médico te dice que tienes una enfermedad, pero no te va a decir cuál es esa enfermedad.
Lo cierto es que lo que AMLO no pudo tumbar de un golpe, Claudia lo está desmantelando pieza por pieza:
Primero el árbitro, luego los candidatos.
El resultado, si estas reformas prosperan, sería un sistema donde Morena decide quién puede competir y quién puede ganar.


