La enseñanza que nos deja Coahuila

El pasado domingo.
El estado de Coahuila celebró elecciones para renovar su Congreso local (25 curules) para el período legislativo 2027-2029.
Los resultados fueron tan contundentes como sorprendentes, la alianza PRI-UDC arrasó los 16 distritos de mayoría relativa con el 55% de los votos, proyectándose con 17 escaños, Morena, con apenas el 22.5%, se quedará con cinco diputaciones plurinominales.
Su aliado el PT conserva una, el partido local Nuevas Ideas, alcanza dos curules. Cabe señalar que la participación ciudadana llegó al 50.7%, cifra inusualmente alta para una elección intermedia.
Lo que debe preocupar y aceptarse con honestidad, es que tres partidos, incluido el aliado de MORENA perdieron su registro como partidos locales al no alcanzar el umbral del 3% que exige la Constitución de Coahuila.
Sin embargo El Código Electoral Estatal les permite seguir participando en futuros procesos electorales gracias a su registro (como partidos nacionales) ante el INE, pero la penalización es significativa, perderán el financiamiento ordinario que recibían del estado y operarán únicamente con los recursos que sus propias estructuras nacionales decidan destinar a la entidad.
En tiempos de elecciones podrán acceder a financiamiento público, pero fuera de campaña quedarán prácticamente a oscuras. El mensaje es contundente, tres partidos con presencia y estructura nacional se quedarán sin voz en el Congreso local de Coahuila.
El resultado de las elecciones obliga a los partidos a reforzar sus estrategias de cara al 2027.
Que hasta ahora han estado implementado, como la selección de candidatos, la construcción de presencia territorial fuera de los ciclos de campaña y la capacidad de conectar con un electorado que en 2026 rechazó a Morena, pero que tampoco los eligió a ellos.
Ese voto el que se fue a ningún lado es el que definirá si la oposición llega a 2027 con posibilidades reales o solo con la intención de participar, el ciclo político suele castigar al partido en el poder, y las condiciones hoy no le son favorables a Régimen:
- Una economía estancada.
- Una agenda de seguridad sin resultados claros (solo maquillaje de las cifras).
- Un sistema de salud que sigue sin recuperarse.
- Casos de corrupción y nepotismo que contradicen el discurso morenista, y un acumulado de promesas que el tiempo va desdibujando.
Morena no es inmune a ese patrón.
Lo que Coahuila demostró es que ese descontento existe y puede traducirse en votos cuando se le ofrece una alternativa creíble.
El 50.7% de participación no es pasividad, es la señal de un electorado que sigue dispuesto a responder cuando algo vale la pena.
Para los partidos, ese trabajo empieza ahora, reconstruir presencia territorial, afinar el perfil de sus candidatos y articular un discurso que conecte con soluciones concretas.

