Conflictos entre los osos negros y los seres humanos

Alfonso Martínez Muñoz, Sub Secretario del Medio Ambiente de NL, DETONA®  La mayoría de los conflictos entre los osos negros y las personas no nace en el bosque.

Por Alfonso Martínez Muñoz
Alfonso Martínez Muñoz
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Nace en nuestros propios hábitos. 

Se originan cuando dejamos alimento a su alcance, ya sea en forma de basura orgánica, restos de comida, colmenas sin protección o ganado vulnerable. 

Sin darnos cuenta, los acostumbramos a asociar nuestra presencia con comida fácil.

Lo confirmé desde muy temprano en mi vida profesional, en una investigación realizada en Linares sobre depredación de ganado, durante el proceso de selección de futuros profesores para la Facultad de Ciencias Forestales de la UANL, observé que la presencia de perros guardianes marcaba la diferencia entre majadas sin pérdidas y otras con alta mortalidad. 

No se trataba de eliminar fauna, sino de manejar mejor el entorno.

Con los años, esta situación se ha repetido una y otra vez. 

Apenas la semana pasada, un ganadero de Coahuila me buscó por las pérdidas que enfrenta debido a ataques de osos, estos casos aumentan cuando disminuyen los recursos naturales y los animales buscan alternativas en ambientes humanizados.

La ciencia ayuda a entenderlo, en un estudio que realizamos en las serranías del Carmen, Coahuila, financiado por el gobierno federal, encontramos que el 92 % de su alimentación es de origen vegetal y solo el 8 % animal. 

Esto confirma que, en estas regiones, el oso negro depende principalmente de frutos, semillas y vegetación natural, siempre que estos recursos estén disponibles.

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Cada paisaje tiene un límite. 

También estimamos la capacidad de carga del territorio, sequías, incendios, fragmentación del hábitat y crecimiento urbano alteran ese equilibrio, cuando baja la oferta natural de alimento, los osos se adaptan y buscan comida cerca de las personas.

Los osos aprenden rápido. 

Cuando encuentran alimento sin consecuencias, repiten la conducta, se acostumbran a la presencia humana, se vuelven dependientes del alimento artificial. Y con ello aumenta el riesgo de conflictos y sacrificios innecesarios.

En mi trayectoria también he atendido quejas por daños a cultivos en zonas ejidales y afectaciones a parcelas agrícolas, en muchos casos, estas situaciones terminan en la muerte del animal, aun siendo un delito federal.

En otros países existen esquemas de compensación que protegen al productor y a la fauna, además, se invierte en prevención, asegurar la basura, proteger corrales, resguardar colmenas y educar a la población resulta mucho más efectivo que reaccionar después del conflicto.

Con mi experiencia, tengo una convicción clara: 

La coexistencia con los osos es posible, pero exige responsabilidad colectiva, en el sur del área metropolitana he constatado que muchos vecinos aún dejan la basura al alcance de los osos, a pesar de que otros ya han hecho el esfuerzo por protegerla.

Alfonso Martínez Muñoz
Es doctor en Ciencias Agrarias por la Universidad de Gotinga, Alemania, y realizó un posdoctorado en el Colegio de Recursos Naturales de la Universidad Estatal de Utah, en Estados Unidos. Cuenta además con una especialización en Gestión Ambiental Urbana e Industrial en Singapur. Ha desarrollado una amplia trayectoria como profesor-investigador, directivo universitario y funcionario público en los ámbitos federal y estatal. Actualmente se desempeña como Subsecretario de la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno de Nuevo León. Participó en el diseño y la creación de la primera Secretaría de Medio Ambiente del estado y, desde su establecimiento, ha contribuido al desarrollo y la implementación de políticas públicas en materia de calidad del aire, acción climática, gestión integral del agua, biodiversidad, economía circular, gestión de residuos y restauración socioambiental.