La silla vacía

Riva Palacio DETONA®  Su carta refleja miedo, y lo que antes veía como probabilidad ahora está viendo que es una posibilidad. Desde la transición de poder en 2018, el entonces presidente habló con colaboradores de Sheinbaum que iban a ocupar puestos en el gabinete de seguridad para pedirles que cuidaran a sus hijos, y cancelaran cualquier investigación en su contra.

Por Raymundo Riva Palacio
Raymundo Riva Palacio - avatar
Foto: Gobierno de México
PRESIONA YEscucha
Cargando reproductor...

No se sabe si a la presidenta Claudia Sheinbaum le gusta el futbol, pero lo que sí se sabe, por sus acciones, es que le da escozor lo que representa como negocio. 

El futbol es, desde su nacimiento, una empresa privada administrada por la FIFA, que lo ha expandido y ha hecho de la asistencia a los estadios, sobre todo en la Copa del Mundo, un privilegio para los que más tienen o para quienes están dispuestos a endeudarse. 

Como nunca antes, el Mundial levantó fuertes quejas por el alto costo de los boletos en México y Estados Unidos.

  • Sheinbaum no asistirá a la inauguración, y como gesto de empatía social, le regaló su boleto a una niña indígena futbolista. 

Fue una jugada política que hay que ver como los goles en el futbol, atrás de la portería, para las imágenes es perfecto, el símbolo es de rechazo al cuestionado negocio del futbol, austeridad republicana e inclusión. 

Para la narrativa, fue superior a respetar los protocolos diplomáticos y acompañar a Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica, contra quien jugará México en la inauguración, quien hasta ahora no ha cancelado su asistencia.

Pero para la memoria de este sexenio, la realidad, menos romántica, será su miedo al abucheo.

No es la primera vez que un presidente mexicano le tiene miedo al repudio.

Pero sí será la primera que prefirió guardarse antes que exponerse y escuchar el grito de la gente:

  • Gustavo Díaz Ordaz inauguró los Juegos Olímpicos de 1968, 10 días después de la matanza de Tlatelolco, bajo los gritos de asesino.
  • Miguel de la Madrid inauguró la Copa del Mundo de Futbol en 1986, con la furia del público gritándole “culero”, por la percepción de que se paralizó durante el terremoto en la Ciudad de México un año antes.

Sheinbaum hará historia. 

Nunca antes un jefe de Estado había dejado su silla vacía en la inauguración de una Copa del Mundo, se especuló que el francés Albert Lebrun fue el primero en 1938, pero hay evidencia de que asistió –incluso que pateó el pasto en lugar del balón–. 

Nelson Mandela no estuvo en la inauguración en 2010, en el juego contra México, por la muerte de su nieta. 

Y Dilma Rousseff no asistió a la inauguración de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro porque estaba suspendida como presidenta, sometida a desafuero político, pero asistió el presidente interino Michel Temer.

  • No existe una obligación jurídica internacional que fuerce al jefe de Estado a asistir, y la FIFA, como el Comité Olímpico Internacional, no pueden obligarlos. 

Pero sí hay una costumbre diplomática consolidada, por lo que altera los usos y costumbres políticos y diplomáticos, en eventos de esa magnitud.

Se espera que el jefe de Estado o de gobierno encabece la bienvenida oficial, asista a la ceremonia inaugural y reciba a dignatarios extranjeros, como hizo el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en los Juegos Olímpicos de París hace dos años, donde tuvo una asistencia discreta, pero se reunió con más de 100 líderes del mundo presentes. 

Se espera que Sheinbaum reciba a Ramaphosa antes del partido, pero no está confirmado, tampoco si se reunirá con el rey Felipe VI, que viajará a Guadalajara al partido entre España y Uruguay.

Las ausencias suelen interpretarse políticamente, aun si formalmente no violan reglas. 

Las inauguraciones son un escaparate internacional para mostrar legitimidad y unidad nacional, y en países polarizados, como México, se evalúan riesgos como los abucheos y las protestas, por el desgaste mediático y el golpe inevitable en los niveles de aprobación. 

Para Sheinbaum, el acuerdo presidencial es la prueba –falaz– de un buen gobierno.

Su ausencia no ocurrirá en un vacío político, al contrario, el país está dividido y enconado.

Las protestas sociales se multiplican, algunas con una carga emocional y política como las madres buscadoras, y otras que regalan imágenes de violencia a los medios de comunicación del mundo, de maestros enfrentados con la policía y gases.

Que llaman en el exterior lacrimógeno, estrangulando la Ciudad de México y arruinando, hasta este momento, la organización y las actividades del eje del llamado “mundial social” por el gobierno, en el Centro Histórico. 

Los intentos de proyectar normalidad no han funcionado, porque la realidad tiene la mala costumbre de colarse por las grietas de la propaganda.

Raymundo Riva Palacio
Periodista y analista político de larga trayectoria en México. Escribió en diarios como Excélsior, Reforma, El Independiente, 24 Horas y El Financiero. Fue director editorial de El Universal entre 2007 y 2008. Cofundó y dirigió el diario Milenio y fue director general de la agencia de noticias Notimex.