
CADA VEZ es más difícil ser crítico, sobre todo del gobierno, cuando actúa mal.
La gente se cansó de escuchar siempre lo mismo y que no pase nada.
Pasamos de la corrupción a la impunidad y luego a la simulación.
Los políticos se aprovechan. Todo mundo sabe que, si un político es deshonesto, no le va a pasar nada.
Las sanciones de la ley le pasarán por el arco del triunfo.
Y llegarán nuevos políticos que prometerán meterlos a la cárcel.
La gente vota por ellos y ¿qué pasa? Nada. Se hace, como que, se hace. Un estado de simulación.
Y así, como la rueda de la fortuna. Cada elección es lo mismo. Y la gente se va cansando.
Cayendo en la desesperación, primero, y luego en el desaliento. Y finalmente en el importamadrismo y la desconfianza…
SEGURAMENTE, a partir de octubre ya no habrá mañaneras.
Ya no se escuchará todos los días un mensaje de división desde el púlpito presidencial.
Ni alguien que pinte la mitad de blanco y la otra mitad de negro, polarizando a los mexicanos, que casi la mitad le mentará la madre y odiará al mandatario, a su partido y su movimiento político y social; y casi, la otra mitad, aplaudiendo a rabiar al régimen, ahora en los zapatos de una mujer, del mismo bando, pero quizá con otro estilo.
Y entonces, surge la pregunta: los que no estén de acuerdo con el gobierno y con el régimen ¿deberán ser igual de críticos con doña Claudia, que con don Andrés Manuel?...
EN ANIMAL Político, el analista Rubén Aguilar Valenzuela, se hace la misma pregunta y se cuestiona si la oposición a partir del 1 de octubre, abrirá o no, un sólido frente de crítica contra la presidenta Claudia Sheinbaum.
Porque hasta ahora, no la tocan ni con el pétalo de una rosa.
- Quizá porque están velando las armas.
- Quizá porque no tienen líder que encabece a la oposición.
- Quizá porque ya se dieron por muertos.



