¿De verdad quieren a Ernestina?
Ernestina Godoy ha estado librando una batalla muy fuerte para ser ratificada como fiscal general de Justicia de la Ciudad de México, ante la falta consenso y las críticas a su gestión de haber violentando la ley, y ponerla al servicio de los intereses del presidente Andrés Manuel López Obrador y de la exjefa de Gobierno capitalino Claudia Sheinbaum.
En su apoyo hay una campaña oficial, encabezada por López Obrador, a la cual se sumaron mujeres respetables, algunas de las cuales la critican privadamente por incompetente, que sólo se entiende si en el fondo del respaldo está el arropamiento de Sheinbaum, la precandidata presidencial, quien, tras la derrota de su delfín para el gobierno local, Omar García Harfuch, otra derrota sería demasiado.
Godoy llegó a la Fiscalía por decisión de Sheinbaum, aunque el programa de justicia para la Ciudad de México no lo hizo ella, sino Ana Laura Magaloni, que cuando se enteró del nombramiento, se mostró decepcionada.
Magaloni, por cierto, ha sido una de las apologistas de Godoy, sin cuestionar las violaciones a la ley que abiertamente cometió.
Incluso el fiscal general, Alejandro Gertz Manero, le envió una tarjeta al Presidente sobre los excesos que cometió Godoy, incluida la persecución del exalcalde de Benito Juárez y precandidato al Gobierno capitalino, Santiago Taboada, y a sus principales colaboradores, a quienes infructuosamente trató, hasta ahora, de vincular al llamado cártel inmobiliario.


