Del mundo ideal, al mundo irreal

Al presidente, nos queda claro, no le gusta la transparencia, menos la rendición de cuentas, por eso exige "lealtad ciega" a sus colaboradores, que en realidad son sus cómplices.
Por Adriana Dávila Fernández
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La sentencia se dió desde la campaña electoral de 2006: al diablo con sus instituciones y lo sabían tanto los actores políticos como los líderes de opinión.

De hecho, al inicio de este gobierno, diversas voces advirtieron que el riesgo de destruir a los organismos autónomos estaba vigente y era sí, “un peligro para México". Los cuatroteístas lo único que buscan es extinguir la vida institucional de este país, que tantas luchas ha costado.

Calderón DETONA aquí.

El primer ataque público lo recibió Guillermo García Alcocer, presidente de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), en febrero de 2019: se engañó al pueblo de México haciendo creer que se necesitaban instancias autónomas de expertos independientes, porque el gobierno no podía atender los asuntos relacionados con la Comisión Federal de Electricidad y con Pemex… se van a limpiar, se van a purificar estas instancias que estaban totalmente al servicio de intereses particulares”.

Calderón DETONA aquí.

Luego vino la advertencia a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), a través del ministro Eduardo Medina Mora, quien sorpresivamente renunció a su cargo. El presidente Andrés Manuel López Obrador no dudó, aunque lo hicieran veladamente, en deslizar la idea de que en Palacio Nacional fue donde se tomara esta decisión y con ello, fueron nombrados cuatro nuevos ministros, entre ellos, la plagiaria Yasmín Esquivel Mossa.

A finales de 2019, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos fue inutilizada con el nombramiento -cuestionado por fraudulento- de una incondicional, Rosario Piedra Ibarra, encargada de dinamitar, desde dentro, una de las instituciones autónomas que fue producto de la exigencia ciudadana de que existiera quien señalara los abusos cometidos desde el poder público.

La CNDH lejos está ahora de cumplir con ese propósito; se ha convertido en un brazo político más de quien despacha en Palacio Nacional.
Adriana Dávila Fernández
Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Altiplano del estado de Tlaxcala. Su trayectoria profesional y política la ha desarrollado en los Poderes Legislativo y Ejecutivo Federales, así como en organizaciones de la Sociedad Civil.