Desastre educativo

Riva Palacio DETONA: La anarquía educativa y el desinterés del presidente López Obrador por la preparación de los menores nos lleva, si no se corrige el rumbo, a una nación de analfabetas funcionales.
Por Raymundo Riva Palacio
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El bienestar prometido es una quimera, visto con optimismo, o una mentira, visto objetivamente.

No puede haber bienestar y desarrollo sin educación, y sin ella, el futuro de la nación está condenado a la marginación.

¿Estamos hoy mejor que antes? ¿Estaremos mejor mañana que hoy? Las respuestas convencionales dirían sí y no.

La realidad es distinta: no estamos mejor que antes y estaremos peor mañana que hoy.

¿La razón? La educación de las niñas y niños mexicanos viene en picada y no hay ninguna política pública en el horizonte que lo impida.

Al contrario, la anarquía educativa y el desinterés del presidente Andrés Manuel López Obrador por la preparación de los menores nos lleva, si no se corrige el rumbo, a una nación de analfabetas funcionales –¿cuántos ya existen hoy en día?– cuyo rol en la división internacional del trabajo será de mano de obra intensiva y no calificada; es decir, barata y remplazable.

Vaya país el que heredará López Obrador.

El desorden y desinterés se ve en varios niveles:

  • Por ejemplo, en la educación básica. Quienes cursan el sexto grado están utilizando los libros del modelo educativo que impulsó el secretario de Educación del gobierno anterior, Emilio Chuayffet.
  • Quienes cursan del segundo al quinto grado, estudian sobre los textos de la llamada Nueva Escuela Mexicana que lanzó López Obrador el iniciar su gobierno.
  • Pero quienes ingresaron al primer año de primaria, lo hacen en los nuevos libros de texto gratuito que presentó este año Marx Arriaga, director de Materiales Educativos de la SEP.
Raymundo Riva Palacio
Periodista y analista político de larga trayectoria en México. Escribió en diarios como Excélsior, Reforma, El Independiente, 24 Horas y El Financiero. Fue director editorial de El Universal entre 2007 y 2008. Cofundó y dirigió el diario Milenio y fue director general de la agencia de noticias Notimex.