Descomposición

Fernando Belaunzarán DETONA® Han sido muy eficaces para concentrar el poder y desmantelar la democracia, no así para gobernar y dar resultados. 

Por Fernando Belaunzarán
Fernando Belaunzaran
Calderón DETONA® aquí.
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Aunque están acostumbrados a eludir su responsabilidad y culpar a otros, lo cierto es que, a pesar del inmenso aparato de propaganda, sus excusas son cada vez menos creíbles porque llevan siete años y medio gobernando y, al carecer de contrapesos, nada les impide aplicar las medidas que consideren convenientes.

Cada vez se les ve más erráticos, las contradicciones en el partido y la coalición oficial brotan por todos lados, los problemas se acumulan y el control de daños trabaja a la inversa, agravándolos.

Padecemos una autocracia disfuncional.

La nota no es que mientan sino que lo reconozcan; y no se diga de manera reiterada.

El engaño y la desinformación cotidiana les está causando cada vez más costos, el “efecto teflón” del sexenio pasado está mermado y se han visto obligados a aceptar que falsearon la realidad.

En un breve lapso de tiempo admitieron que una mujer tomaba el sol en una ventana de Palacio Nacional, después de que aparecieron otros videos que lo confirmaban, y que Pemex es el causante del derrame de petróleo en el Golfo de México.

El primer caso parece anecdótico, pero si mienten hasta por unas piernas asoleadas, qué podemos esperar en lo demás.

Respecto al hidrocarburo fugado de un ducto de la petrolera, se cansaron de negarlo y de exculparse, aventuraron las más delirantes teorías y minimizaron su magnitud contra toda evidencia.

Al parecer no repararon en que la contaminación marítima es un asunto que rebasa al ámbito nacional y que no podían evitar el libre acceso a imágenes satelitales; era cuestión de tiempo para que organismos internacionales develarán la verdad y le pidieran al gobierno mexicano hacerse cargo.

Después de dos meses les cayó el veinte y por fin reconocieron sus falsedades y la responsabilidad de Pemex. 

Es sintomático de la falta de pensamiento estratégico e improvisación que dejaran correr tanto tiempo la mentira en un tema tan delicado, pensando ingenuamente que podían salirse con la suya.

La demagogia ya no les alcanza y, al no hallar cómo salir de los pantanos a los que se meten por la soberbia propia de los poderosos que no rinden cuentas y gozan de impunidad, acaban hundiéndose más. 

Sorprende que Marcelo Ebrard, con décadas en el servicio público, confiese delitos a lado de la Presidenta.

Pedirle a una embajadora, entonces subordinada, que atienda con recursos públicos a su hijo en el extranjero es peculado, abuso de funciones y tráfico de influencias, lo cual no se borra recurriendo a la retórica sentimental de la paternidad responsable ni acusando a periodistas de mezquindad e ingratitud por ignorar supuestos o reales méritos en la compra de vacunas durante la pandemia.

Fernando Belaunzarán
Filósofo por la UNAM, exdiputado federal y analista de la vida pública, con una trayectoria marcada por la defensa de las libertades civiles, el pluralismo democrático y el Estado de derecho.