
.
PRESIONA YEscucha
Les confieso que de vez en cuando me doy la libertad de tomar unas cuantas bolsas, llenarlas de utensilios, lápices, libros, cuadernos viejos, camisetas, tenis, calcetines y… todo a la basura.
Sin pensarlo demasiado, simplemente procedo, y así libero espacio para seguir adelante.
No es un acto ejemplar ni es maravilloso.
Lo hago por dos razones, porque me da la gana, y también porque me gusta hacerlo.




