
¡Atención Comité de Elecciones, Delegados Estatales Nacionales y cualquiera que tenga acceso al bolígrafo que firma las listas de candidatos a los puestos!
Me dirijo a ustedes en tiempo y forma y con el corazón guinda en la mano, la guayabera empapada de sudor militante, los tenis gastados y un nivel de ansiedad clínica que ya no me permiten ocultar mis familiares, enemigos y consultivos.
Mi actual periodo con hueso está por concluir.
El "hueso" se está quedando sin tuétano, el reloj de la nómina avanza hacia la medianoche y, si no me asignan una nueva posición, el próximo día tendré que actualizar mi perfil de LinkedIn, pagar mi propia manutención o, peor aún, regresar a trabajar al mundo privado donde la gente trabaja por resultados.
¡Se los ruego, tengan piedad!
A continuación, presento mi hoja de servicios y las concesiones que estoy dispuesto a realizar para que me dejen, de perdido, en la tómbola de suplentes:
REMATO PRINCIPIOS RESTANTES: En mi pasada vida azul defendí la autonomía del Banco de México, el sistema económico neoliberal y la inversión extranjera.
Hoy pongo esos conceptos en una trituradora industrial a la vista de todos.
Si me dan una diputación local, una regiduría o un puesto en la burocracia, estoy dispuesto a firmar y presentar (favor de recordar que fui diputado) una iniciativa que declare que el dinero en efectivo es un invento del imperialismo yanqui para atacar nuestra soberanía e independencia, y nuestra presidencia.
ME OFREZCO COMO ARIETE ACÚSTICO: Mi garganta está calibrada para emitir insultos contra el PRIAN u los que ustedes dispongan a 135 decibelios.
Si me ponen en la lista de los "posibles", me comprometo a ir a pararme afuera de las oficinas de mi antiguo partido con un megáfono a gritarles "¡corruptos!" desde las 6:00 a. m. hasta que la policía me retire (lo cual me dará excelentes fotos para el movimiento).
DISPONIBILIDAD ABSOLUTA DE HUMILLACIÓN PÚBLICA: Ya no tengo dignidad que proteger, fue entregada como enganche cuando me inscribí ante el Comité Ejecutivo Nacional.
Si el método de selección es por encuesta, acepto que me pongan a competir contra una mascota oficial, un árbol de la explanada o un bot de Inteligencia Artificial.
Si pierdo, saldré a decir ante los medios que "el proceso fue un ejercicio democrático impecable y que el árbol me representa".
ACEPTO LO QUE SEA (AUSTERIDAD TOTAL): Ya no exijo una alcaldía ni una senaduría pluri.
Me conformo con:
- Una dirección menor en el sector salud (prometo no notar si faltan gasas).
- Una regiduría en un municipio donde el internet sea un mito.
- La suplencia de la suplencia en la comisión de archivos muertos.
- De perdido, déjenme administrar la cafetería DE ALGÚN CONGRESO, pero no me dejen fuera del presupuesto.
¡POR FAVOR!
Si no me toman en cuenta, mi suegra me va a quitar el acceso a la casa de campo y mis excompañeros del PAN no me van a dejar entrar ni al Vips.
La transformación no puede dejar a un converso desamparado a mitad del camino, tratos desesperados y negociaciones de último minuto en donde ustedes digan.
Un ardiente y ferviente ciudadano del pueblo bueno sabio, siempre fiel y por siempre portar un chaleco bicolor.
(¡Ah, qué inconsciente tan traicionero!), perdón y olvido: guinda, guinda, guinda.
Mientras, el integrante del pueblo bueno y sabio del chaleco bicolor espera desesperadamente que lo incluyan o que el bolígrafo del poder lo bendiga con una regiduría suplente o un viaje como edecán en alguna embajada en Europa.
Que quede claro el veredicto de esta metamorfosis: en el mercado de valores de la política nacional, la dignidad es un activo de liquidación inmediata, la memoria es un defecto clínico y el presupuesto público sigue siendo el único y verdadero dios que no admite ateos.
Guardaremos el secreto del nombre de nuestro camaleón político, aunque todos sepamos que, al igual que el Tabanus spp.
Su única ideología real es seguir prendido de la ubre del presupuesto.
Al grito de nombres, nombres, pruebas, pruebas:
Tabanus spp., lo que dice la sabiduría popular que "se dice el pecado, pero no el pecador".
