El naufragio de Rosa Icela

La captura de Ismael El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López dejó en entredicho al gobierno del presidente López Obrador.
Pero a quien más exhibió el aparador de la incompetencia obradorista fue a Rosa Icela Rodríguez, la secretaria de Seguridad Pública, que es la que carga con la responsabilidad de la relación bilateral, al demostrarse que ese rango jerárquico es aire.
Elizabeth Sherwood-Randall, consejera del presidente Joe Biden para la Seguridad Territorial, su contraparte, la ignoró y la mantuvo en la oscuridad, con lo que su imagen ante López Obrador y la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, quedó dañada, quizás irreversiblemente.
Rodríguez no se dio cuenta de que había perdido desde el momento en que el presidente decidió que fuera la voz del gobierno para dar la cara en un episodio vergonzoso, que fue como quedarse sin ropa frente a una multitud que observaba cómo trastabillaba y decía incoherencias.
Rodríguez no tenía información porque Sherwood-Randall se la escondió.
Y si la consejera de Biden lo ocultó, es porque no hay confianza en el gobierno de López Obrador.
Entre aliados, acciones de tal naturaleza son informadas horas antes de que se realicen, como control de daños y para minimizar el conflicto diplomático que invariablemente -aunque en este caso no sucedió- explota en la arena pública.


