El que avisa no traiciona

López Obrador nos recordó -porque muchos lo habían olvidado- en dónde se encuentran las verdaderas alianzas del poder.
Por Adriana Dávila Fernández
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El titular del poder ejecutivo anunció como sus prioridades, tres reformas constitucionales para la presente legislatura: la Eléctrica, de la Guardia Nacional y la Electoral.

Júbilo y ánimo triunfalista en la oposición hubo luego de rechazar la primera.

Sin embargo, y sin dejar de reconocer el esfuerzo que hicieron miembros de la sociedad civil, activistas expertos en la materia y legisladores, la circunstancia bajo la que se dio ese resultado contenía un ingrediente que las otras dos reformas no incluyen: la afectación a la firma del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, acuerdo comercial que se firmó a pocos días de que concluyera el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Pero en la reciente propuesta discutida sobre la GN y su oficialización para ser parte de la Secretaría de la Defensa Nacional, las condiciones eran otras.

El presidente tenía claro que la reforma constitucional que presentara no alcanzaría los votos necesarios para su aprobación, por eso y conociendo las debilidades de la oposición, usó toda la fuerza del Estado para reiniciar el pacto con quien le permitió y facilitó su llegada a Palacio Nacional: la dirigencia nacional del PRI.

López Obrador nos recordó -porque muchos lo habían olvidado- en dónde se encuentran las verdaderas alianzas del poder.

Es cierto que el acuerdo previo lo hizo con el expresidente Peña Nieto -a quien una y otra vez disculpa y justifica desde el “púlpito” de las conferencias matutinas-, pero Alejandro Moreno y Rubén Moreira no eran ajenos tampoco a ese pacto.

Las acusaciones de sus vínculos con el presidente fueron públicas cuando resultaron electos para dirigir al Revolucionario Institucional, tan es así, que hubo renuncias de destacados militantes a ese partido. Por eso la bancada del PRI, a través de la diputada Yolanda de la Torre, presentó la iniciativa constitucional como tributo al reencuentro con el presidente.

Adriana Dávila Fernández
Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Altiplano del estado de Tlaxcala. Su trayectoria profesional y política la ha desarrollado en los Poderes Legislativo y Ejecutivo Federales, así como en organizaciones de la Sociedad Civil.