El Zócalo rosa y el miedo

Aquel fresco 13 de noviembre pasado, cuando miles tapizaron de rosa Paseo de la Reforma, la avenida Juárez y las calles que conectan al Zócalo en defensa del Instituto Nacional Electoral, que el presidente López Obrador quiere "reconstruir" en un órgano bajo su control para 2024, no fue un momento de efervescencia efímera.

Ayer se demostró.
Decenas de miles de mexicanos respondieron a los ataques e insultos del Presidente, que llevó a cabo un bombardeo sistemático contra la concentración en defensa del INE, con una participación ciudadana y política que desbordó el Zócalo, que se equiparó a las manifestaciones de quien creía que las calles eran suyas, con un mensaje que sintetizó la periodista Beatriz Pagés, una de las oradoras en el mitin:
“Hombres y mujeres de conciencia libre no tenemos miedo a los desplazamientos autoritarios que intentan acallarnos”.
Ayer pasó a un siguiente nivel la sociedad mexicana que cree en la democracia, y en su decidido respaldo al órgano electoral, se le puso enfrente al Presidente.
Durante más de un mes López Obrador intimidó y estigmatizó con analogías mentirosas, difamaciones y una lengua soez propia de un porro de barrio, no del jefe del Ejecutivo, seguido por su corte que llegó a excesos como los del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, quien llamó “desfachatados” a quienes fueron a la concentración.
