Irreverente

Como escapar del T-MEC sin morir en el intento

Benjamín Castro DETONA®   Y usando el mismo “nearshoring” o arrimón

Por Benjamín Castro
Benjamín Castro.
Foto tomada de la red
PRESIONA YEscucha
Grupo DETONA® anda en Caracas. Al fondo, al lado de la bandera venezolana, la infame prisión del Helicoide.

Tiene razón la presidenta Claudia Sheinbaum al decir que:

“Son los empresarios norteamericanos los que defienden más el T-MEC”. 

La mayoría de las exportaciones que se realizan desde México a los Estados Unidos —unos 593 mil millones de dólares (mdd) en 2023 y unos 605 mil mdd en 2024 (el INEGI y Banxico aún no entregan las cifras completas de 2025)— son realizadas por empresas norteamericanas, japonesas y alemanas, entre otras.

De estas, las llamadas “exportaciones de manufacturas” son las dominantes, con 528 mil mdd y 554 mil mdd en esos mismos dos años, dentro de este rubro, destacan las automotrices, seguidas por las de electrónicos y medicamentos, por el contrario, las de petróleo, que corresponderían a Pemex (una empresa nacional), son de solo 33 mil y 28 mil mdd.

Para dimensionar la situación: 

En México se produjeron alrededor de 4 millones de automóviles, pero de ellos solo se vendieron dentro del país cerca de 1.4 millones de vehículos en 2024. 

Todo esto quiere decir que somos un país que principalmente maquila para esas grandes empresas armadoras que se establecen aquí por la mano de obra barata y por la cercanía con el "mercado más grande del mundo": los Estados Unidos.

Por lo mismo, el gobierno de Claudia Sheinbaum debe exigir ciertas “prerrogativas para las naciones firmantes” del T-MEC, si es que este no desaparece en las negociaciones de julio de este año 2026 y se logra renegociar; prerrogativas por razones de seguridad nacional y social.

Se debe aplicar un “cobro en especie” de impuestos a las empresas que forman parte del programa IMMEX (o la asociación de maquiladoras-exportadoras), que dicen ser unas 6,000, pero donde hay cerca de 600 dominantes. 

Se les debe plantear que, dado que ellas —como lo indican los documentos de IMMEX— están en México por la cercanía con el mercado estadounidense, por la reducción enorme de costos de traslado y tiempos, y porque la mano de obra es hasta diez veces más barata que en sus países de origen, deben contribuir con un pequeño porcentaje de esa “ganancia” o “ahorro en costos” a un fondo que nuestro país utilizará para resolver necesidades de infraestructura, empleo, producción y desarrollo.

Así, por ejemplo, si la “importación de bienes intermedios” al país —que es la mayoritaria— consiste en productos que vienen “de paso” para ser maquilados y luego regresados como “exportaciones”, debe calcularse su costo total, su precio de venta y la ganancia de esas compañías. 

Si un chasis para auto o camión maquilado en México les cuesta 1,000 dólares y en EE. UU. les costaría el doble producirlo, y al regresar a ese mercado se venderá (ya con los aranceles de Trump incluidos) en 2,000 dólares o más, entonces deben aportar una cantidad mínima —por ejemplo, 200 dólares por unidad— para ese fondo pagable “en especie”.

Es decir, transferencia de tecnología, capacitación de cuadros de técnicos y trabajadores.

Prestaciones adicionales a los trabajadores además de sus salarios como pago de vivienda o educación de los hijos; reconversión de partes de esas industrias para producir bienes nacionales como maquinaria (o bienes de capital, que es el rubro mayor en importaciones, después de los “bienes intermedios” para maquilar ) etc. 

Ante esto cobro mínimo de impuestos y la facilidad de “pagar en especie”, las maquiladoras de IMMEX no se negarán, porque saben que producir en sus países, especialmente las firmas asiáticas,  y trasladar a la frontera de EU esos bienes les eleva los costos al 100%, es solo cuestión de ejercer soberanía. 

Además, con los planes de Donald Trump de llevar a su país a diferentes guerras y aumentar el presupuesto de defensa de medio a billón y medio, pronto aparecerán por acá empresas como Lockheed, Northtrop, Boing etc. tratando de maquilar aquí en México y reducir costos.

  Por eso camino, como en la película “Sueño de Fuga”, el prisionero Andy, condenado a cadena perpetua en prisión, como esta México en la prisión colonialista del T-MEC; va construyendo, día con día, una ruta de escape:  Un túnel cuya entrada está cubierta, para despistar, por una imagen de una actriz en bikini. 

México puede exigir a IMMEX un 1% o un 3% de los más de 600 mil mdd que exportan cada año. Serán unos 6 mil mdd o cerca de 120 mil o 360 mil millones de pesos cada año, invertidos estrictamente en nuestro desarrollo, para después de algunos años escapar de esa prisión colonialista que nos impuso el TLCAN y su engendro “light” que es el T-MEC. 

Foto tomada de la red
Benjamín Castro
Periodista, analista y activistas social.