Sin que medie negociación alguna, los afanes de intervenir se entrecruzan con un orgullo patriótico cuya única base es la ingenuidad, y el resultado de esa sumatoria es un problema que no lo resuelve ni Dios bajado del cielo.
De modo que los dimes y diretes continúan en tanto que el posible perdedor de esta potencial confrontación es la nación del Canelo, Cantinflas y Frida Kahlo. Paciencia y pronto sabremos por qué a Chuchita la bolsearon.