
Así ocurre con la salud en México en estos momentos.
De manera paralela (aunque no necesariamente asociada) se registran casos de sarampión en 235 municipios mexicanos.
Vistos en perspectiva, se trata de 7417 casos acumulados en 2025 y lo que va del 26, entre los cuales se registran no menos de 26 decesos.
Nos hallamos, efectivamente, ante una crisis que genera atención internacional, y que podría desembocar en una campaña urgente de vacunación, en la idea de que estarán disponibles los insumos correspondientes.
Veremos y que Dios se apiade de nosotros.
Pero, atención, porque eso no es todo y nunca será suficiente.
Al mismo tiempo, han saltado las alarmas ante el registro de 132 casos de gusano barrenador (miasis) en humanos en nuestro país, abarcando poblaciones de Chiapas, Veracruz, Quintana Roo, Oaxaca, Yucatán, Campeche y Tabasco.
En ambos expedientes, la situación es delicada, amenaza con expanderse y además choca de frente con un muro de inexperiencia, incertidumbre y escasa capacidad de reacción por parte de las autoridades en materia sanitaria.

