Opinión

Gillette: el negocio que convirtió una molestia diaria en una costumbre millonaria

Iñaki Alzugaray Arregui DETONA® A comienzos del siglo XX, afeitarse era incómodo y riesgoso: las navajas exigían filo, cuidado y buen pulso.

Iñaki Alzugaray Arregui
Por Iñaki Alzugaray Arregui
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King Camp Gillette, vendedor viajero con mirada de inventor, vio en esa molestia diaria una oportunidad. 

Inspirado por la idea de productos prácticos y reemplazables, impulsó una maquinilla segura con hojas delgadas y desechables. 

Su invento cambió la rutina de millones de hombres, sobre todo tras la Primera Guerra Mundial, cuando muchos soldados adoptaron el rastrillo y llevaron el hábito a casa. 

Más que vender un producto, Gillette vendió comodidad, creó costumbre y construyó un negocio recurrente.

¡Que sea un buen viernes!.