Convoca líder obrero de NL a gran alianza de sindicatos en México

- "El sindicalismo debe representar una travesía permanente para establecer un equilibrio entre lo justo y lo rentable; lo humano y lo material, lo económico y lo social, los derechos y las obligaciones, así como la competitividad y la vida digna de los trabajadores".
El texto lo lee con voz clara, precisa y pausada, Celso Lugo Sánchez y está impresa en uno de tantos libros que guarda celosamente como verdaderos tesoros en la biblioteca de su confortable oficina, ubicada en el corazón de Monterrey.
Luego de la breve lectura, el sindicalista se quita lentamente los lentes de armazón negro y desliza su mirada escrutadora hacia este reportero que lo escucha con interés.
"Esa es la esencia del sindicalismo", expresa Celso Lugo convencido, y su rostro se ilumina de una emoción genuina.
La entrevista para Detona, transcurre armoniosa y las fechas emblemáticas que marcan la historia del movimiento obrero en México surgen espontáneas y en medio de la plática, brota de repente la anécdota.
Buen conversador y lector asiduo de literatura sindicalista de México y el mundo, Lugo Sánchez abre la charla contando un episodio del libro La Madre de Máximo Gorki.
Una novela fundamental del realismo socialista que narra la transformación de Pelagueia Nilovna, mujer rusa sumisa y maltratada, quien, tras el arresto de su hijo Pável —un joven líder obrero revolucionario—, asume su causa política contra el régimen zarista y la explotación obrera de aquella época, convirtiéndose ella misma en una activista de las lides sindicales en los anales de 1907.
De ahí el entrevistado viaja en el tiempo y se traslada a las epopeyas de los precursores del movimiento obrero mexicano: los hermanos Ricardo Flores Magón y Enrique Flores Magón, Felipe Pescador, Valentín Campa y Demetrio Vallejo con la causa ferrocarrilera a cuestas, quienes defendieron ideales y derramaron su sangre para ver cumplido un sueño: liberar a los trabajadores del yugo que les imponía un gobierno represor en contubernio con el poder económico.
- "Los orígenes del movimiento obrero inician cuando los patrones caciques tenían mayordomos, en lugar de supervisores; eran los que se encargaban de sojuzgar y explotar a la clase trabajadora, entonces llegó el momento de una inconformidad interna y la misma necesidad de los trabajadores ya no es sostenible para mantener a la familia".
- "Entonces se organizan y participan personas románticas del movimiento obrero para ver por las causas del trabajador, románticas les decían porque su lucha no era por dinero, lo hacían por amor a la causa y para defender al compañero, al camarada", precisa el entrevistado
Hijo de José Lugo Torres, fundador de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos en México y miembro del primer Comité Ejecutivo Nacional, desde donde manejó de manera pulcra la Secretaría de Finanzas a lo largo de 12 años, pero además, forjó liderazgos históricos en la central obrera; Celso Lugo habla con orgullo, gratitud y respeto de su padre, quien al cumplir su misión en el sindicalismo —recuerda— regresó a Nuevo León a vivir en la justa medianía como taxista.
- ¿Qué aprendiste de tu papá, qué lección te dejó en vida?, le pregunto.
- "La honestidad, la lealtad, la disciplina y el amor por la CROC, pero sobre todo su pasión por el sindicalismo y las causas justas del trabajador", responde Lugo Sánchez sin titubeos.
Una de las obras más emblemáticas de Don José Lugo Torres fue hacer realidad un sueño junto a Emilio Pérez Casillas, quien fuera un eterno apasionado del sindicalismo: la fundación de la popular Colonia CROC, en beneficio de las familias de los trabajadores de la capital regiomontana.

