¿Hasta cuándo, Presidente?

El presidente López Obrador no es culpable por los asesinatos a periodistas, pero sí es responsable.
No es culpable porque, hasta ahora, ninguno de esos crímenes puede adjudicarse al gobierno federal.
Pero es responsable porque en medio del clima de adversidad para el trabajo periodístico que se arrastra desde mediados de los 90, lleva tres años y medio incitando el odio contra la prensa y normalizando la agresión como una forma de atajar la crítica. ¿Hasta cuándo, señor Presidente?
El lunes, Yesenia Mollinedo Falconi y Johana García Olvera se convirtieron en la décima y undécima periodistas en ser asesinadas este año en México, atacadas a balazos afuera de una tienda en los límites de Cosoleacaque con Minatitlán, en Veracruz, donde opera con impunidad el Cártel Jalisco Nueva Generación.
¿Por qué las mataron? Difícilmente sabremos, porque...
98% de los crímenes y ataques contra periodistas en México queda impune.
Lo que sí sabemos es que, ante los vacíos del Estado y la entrega del territorio a los cárteles de la droga, la primera trinchera entre la legalidad y la ilegalidad son los periodistas.
No existe una política de Estado para salvaguardar el trabajo de los periodistas.
Nosotros no pertenecemos a una clase diferente de ciudadanos, pero el papel que juegan los profesionales en la sociedad es fundamental para evitar el silencio, cimentar los valores democráticos y evitar abusos del poder.
PRESIDENTE VISCOSO
Por esto, quizás, el presidente López Obrador actúa con viscosidad ante medios y periodistas, que le ponen cara a sus intentonas de regresión democrática –la centralización del poder sin contrapesos, por ejemplo– y levantan las alarmas ante las formas atrabiliarias e ilegales como ejerce diariamente el poder.
No fueron López Obrador ni muchos de sus cercanos y propagandistas, partícipes de la lucha contra el autoritarismo.
Algunos de sus más leales, incluso, trabajaron en las áreas de propaganda de presidentes como Carlos Salinas, o en las oficinas de espionaje de la Secretaría de Gobernación cuando el titular era Manuel Bartlett.
Quienes horadaron la muralla autócrata pertenecen a una escuela de periodismo crítico, que ahora se niega, que sufrió en los 60, que comenzó a despertar en la segunda parte de los 70 y alcanzó su madurez en los 90.
López Obrador es Presidente, presumiblemente, por el trabajo de muchas en los medios, a muchos también de los cuales ahora ataca con irresponsabilidad.


