¡Wow!

El Hubble presencia el "adiós" explosivo del cometa K1 en un golpe de suerte cósmica

Lo que comenzó como un plan de respaldo terminó siendo un asiento en primera fila para un espectáculo de autodestrucción espacial. 

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Por Redacción DETONA
Foto tomada de la red
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El telescopio espacial Hubble capturó el preciso momento en que el cometa C/2025 K1 (ATLAS) se fragmentó tras su peligroso encuentro con el Sol.

Una desintegración en directo

Entre el 8 y el 10 de noviembre, el núcleo del cometa K1 —de unos 8 kilómetros de largo— sucumbió al calor solar, dividiéndose en cuatro o cinco pedazos

Mientras que los telescopios terrestres solo veían manchas difusas, la potencia del Hubble permitió distinguir cada fragmento rodeado de su propia atmósfera de hielo vaporizado.

"Este fenómeno ocurre constantemente, pero verlo empezar a desintegrarse es extremadamente inusual", explicó John Noonan, científico planetario de la Universidad de Auburn.

De objetivo secundario a protagonista

Curiosamente, los astrónomos no planeaban observar al K1. Debido a la antigüedad del Hubble y a dificultades técnicas para apuntar a su objetivo original, el equipo de Colin Snodgrass (Universidad de Edimburgo) eligió al K1 como plan B.

La casualidad quiso que el telescopio estuviera mirando justo cuando el cometa comenzaba su fragmentación.

Las probabilidades de captar este evento en el momento exacto son, en palabras del Dr. Noonan, "prácticamente nulas".

¿Por qué explotó el cometa K1?

Los cometas son "bolas de nieve sucia" que, al acercarse al Sol, enfrentan condiciones extremas:

  • Aproximación crítica: El K1 pasó a 31 millones de millas del Sol (más cerca que Mercurio).
  • Vaporización violenta: El hielo interno se convierte en gas de forma tan rápida que la presión rompe el núcleo.
  • Proyectiles gélidos: Los trozos resultantes salen disparados al espacio profundo.

El misterio que dejó tras de sí

En un artículo publicado en la revista Icarus, el equipo destacó una anomalía: tras la ruptura, los fragmentos tardaron entre uno y tres días en brillar

Según las leyes de la física térmica, el hielo recién expuesto debería haber brillado casi al instante al contacto con el calor solar. Por qué no ocurrió así sigue siendo un enigma para la ciencia.

Un adiós definitivo

Actualmente, los restos del K1 se encuentran a unos 250 millones de millas de la Tierra, cerca de la constelación de Piscis, alejándose para siempre de nuestro sistema solar. 

Gracias a este "accidente" técnico del Hubble.

Los científicos ahora tienen datos valiosos para entender por qué los cometas de largo periodo tienden a autodestruirse con más facilidad que los de ciclo corto.

 

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