El inolvidable día del Niño

La conferencia mañanera de ayer terminó de manera festiva:
A ritmo de “Chin chin el que se mueva”, un rock and roll infantil lanzado en 2008, la presidenta Claudia Sheinbaum brincó y bailó por unos momentos con dos decenas de menores para celebrar el Día del Niño.
Junto a ella estaba el secretario de Educación, Mario Delgado, que también dio unos cuántos brincos.
Qué diferente parecía el humor con el que había comenzado su conferencia diaria casi dos horas antes, cuando fijó su posición ante la acusación de Estados Unidos contra el gobernador Rubén Rocha Moya y 10 funcionarios sinaloenses, de trabajar y proteger a los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán.
La presidenta abrió la mañanera con un posicionamiento sobre Rocha Moya, utilizando un tono duro, como era de esperarse, ante la imputación criminal más grave, profunda y de incalculables repercusiones en la historia de la relación con Estados Unidos.
El mensaje era necesario para mantener la cohesión dentro de su partido y darse días para seguir analizando y revisando los escenarios para tener una respuesta que compagine la pretensión estadounidense con los intereses y temores del régimen, que en este momento parecen totalmente incompatibles.
El problema no fue este saque.
Sino algunas palabras que utilizó, como plantear que si no existen pruebas contra el gobernador, no lo extraditará, porque se contradice con varios casos anteriores, en particular el del exsecretario de Seguridad, Genaro García Luna.
Donde en lugar de pedirlas durante siete años lo linchó el régimen y lo usó para acusar de narcotraficante al expresidente Felipe Calderón, si no hay pruebas, afirmó la presidenta, se demostrará que la acusación no es jurídica, sino política.
No necesita haber pruebas, la acusación del Departamento de Justicia es política.
El fenómeno de la narcopolítica en México tiene una dimensión de seguridad nacional en Estados Unidos no solo por la crisis del fentanilo, sino porque.
De acuerdo con la investigación de las agencias de inteligencia y policiales de ese país, el expresidente Andrés Manuel López Obrador construyó una economía criminal paralela aliado a los enemigos de Washington:
- los cubanos
- los rusos
- y los chinos.
Cubanos y rusos.
De acuerdo con la premisa de la investigación, diseñaron la corrupción de las Fuerzas Armadas mediante su involucramiento en obras y negocios, y en el establecimiento de una relación estructural con los cárteles para traficar con el fentanilo chino a ese país.
Hugo Chávez en Venezuela, fue su primer caso de éxito, López Obrador en 2018, el segundo, la acusación contra Rocha Moya y la estructura política y de seguridad y procuración y administración de justicia en Sinaloa, de esta forma, es un estudio de caso de lo que sucedió en el país durante el sexenio anterior.
Está claro que no está claro que la presidenta conciba el fenómeno de la narcopolítica como un asunto de geopolítica. Por lo mismo, no ve cosas fuera de la caja.
Por esta razón fue sorprendente la forma como terminó la mañanera, de manera divertida para aparentar normalidad -probablemente una estrategia trazada en sus reuniones sobre la gestión de esta crisis-.
Pero con una señal que, o fue producto de un error en sus análisis, o como mensaje de guerra a Washington, anunciando la defensa por la soberanía de Morena y la sobrevivencia del régimen, que es lo que quedó bajo amenaza el miércoles en Nueva York.


