Los trogloditas de la política

Riva Palacio DETONA® El Consejo General del INE aprobó un nuevo plan de monitoreo de medios para las elecciones del próximo año que llamó “Mecanismos discursivos indirectos de descalificación de personas precandidatas o candidatas”, que se inscribe en la idea original de la iniciativa sobre la ley del derecho de las audiencias.

Por Raymundo Riva Palacio
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Foto: El Financiero
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  • La Presidencia reculó en varios puntos de la iniciativa sobre el derecho de las audiencias, que más que protegerlas, buscaba controlar lo que pensaban mediante la supervisión de los medios de comunicación y la arrogación de determinar qué es verdad y qué mentira. 

Las críticas a la deriva autoritaria de la ‘4T’ en México y el mundo están ajustando la iniciativa para que se eliminen sus tentaciones y, en efecto, se siga protegiendo a las audiencias como desde hace casi 15 años. 

Sin embargo, el ejemplo cunde. 

El último lance se vio con el alineamiento del INE, colonizado por el obradorato, cuyas amenazas no pueden pasar desapercibidos.

Hace 10 días el Consejo General del INE aprobó un nuevo plan de monitoreo de medios para las elecciones del próximo año que llamó “Mecanismos discursivos indirectos de descalificación de personas precandidatas o candidatas”.

Que se inscribe en la idea original de la iniciativa sobre la ley del derecho de las audiencias, y que está volando sin obstáculo ante el ruido ensordecedor de otros temas coyunturales no menos graves.

El Consejo General del INE votó por unanimidad una variable que busca sancionar expresiones de periodistas o conductores que impliquen la descalificación, menosprecio o cuestionamiento indirecto, como es el uso de la ironía, sarcasmo, minimización, críticas o infantilización, a personas precandidatas o candidatas mediante mecanismos discursivos indirectos. 

Quiere tomar medidas cuando considere que se reduce su relevancia, capacidad o logros, restando importancia a su figura política o a sus propuestas, o le atribuyan inexperiencia o capacidad para comprender el cargo por el cual compiten.

Este mecanismo mete el cuerpo en los medios de comunicación.

Y establece la necesidad de tener personas que cuando den la información no parpadeen, no levanten las cejas, no desvíen los ojos, no muevan los hombros, no respiren casi, porque pueden ser sancionados. 

Si alguien tiene un tic, no tendrá espacio frente a una cámara o ante un micrófono, porque podrían ser sancionados. 

Si está nerviosa la persona que da la información, corre el riesgo que los comisarios del INE lo juzguen.

El INE pretende homogeneizar la información electoral, exigiendo que todas las personas precandidatas y candidatas reciban una cobertura donde medios y periodistas tienen que asumir que compiten como si tuvieran la misma estructura genética, hubieran crecido en el mismo entorno, tuvieran la misma educación y preparación profesional. 

Quieren que haya robots en la contienda electoral, y que robots sean quienes cubran sus campañas.

Bajo esos criterios rígidos, todos los informativos electrónicos en el mundo serían sancionados. 

Ni siquiera la solemne BBC británica, el emblema mundial de un medio público, y su característico tono sobrio y medido, puede evitar el traslucir emociones de sus periodistas. 

Sus parámetros buscan evitar un drama exagerado al dar la información, o un lenguaje cargado de emociones, como en los noticieros de Fox News. Levantaditas de cejas, como las de Jacobo Zabludovsky, serán penadas. 

Énfasis con la voz, como modulaba Bárbara Walters, una de las grandes conductoras que tuvo la cadena ABC en Estados Unidos, tampoco serán permitidos. Miradas fijas después de dar una información serán un pecado político. 

Las cabezas frías y las voces gélidas es lo que esperan de la cobertura electoral el próximo año.

Será prohibido hacer diferencia de experiencia y trayectorias, por lo que, hipotéticamente hablando, habría que tratar por igual en una campaña a Porfirio Muñoz Ledo, uno de los grandes legisladores y polemistas que ha dado México, y a Gerardo Fernández Noroña, el porro más simpático que ha dado el sistema político. 

La uniformización de personas precandidatas y candidatas produce desigualdad inversa. 

  • ¿Podrían ser cubiertas de la misma forma la senadora Andrea Chávez y la alcaldesa de Acapulco, Abelina López?
  • ¿Guadalupe Eguiluz de Guerrero y Maru Campos de Chihuahua?
  • ¿Sería posible tratar de la misma forma a Lenia Batres que a Yasmín Esquivel en una contienda electoral?

Cada una tiene una personalidad propia, una experiencia e historia que cargan en su equipaje político, así como una serie de alianzas de múltiples tipos que no las hace iguales. 

El problema no sería entre quienes compitan, sino en quienes las cubren, por lo que bajo el disfraz de evitar descalificaciones, se busca apretar a medios y periodistas mediante una regla tan rígida, como absurdamente controladora, que se suma a otras iniciativas de la ‘4T’ –porque el INE está controlado por la ‘4T’, ¿o alguien lo duda?–.

Que pretenden ajustar cuentas con los medios independientes o críticos, para alinearlos con el oficialismo para fortalecer sus intentonas para mantenerse en el poder, a toda costa y mediante el uso maniqueo de las leyes.

Raymundo Riva Palacio
Periodista y analista político de larga trayectoria en México. Escribió en diarios como Excélsior, Reforma, El Independiente, 24 Horas y El Financiero. Fue director editorial de El Universal entre 2007 y 2008. Cofundó y dirigió el diario Milenio y fue director general de la agencia de noticias Notimex.