
.
PRESIONA YEscucha
En sus orígenes fue un hombre con una vida más o menos convencional.
Hasta que decidió “convertirse” en algo similar a una “mujer dragón” sin orejas, sin nariz, con múltiples escamas tatuadas, y una cantidad brutal de alteraciones, prótesis y cambios sobre su anatomía visible.
Hoy, aquel hombre es otra “persona”, que se reconoce a sí mismo como un reptil, específicamente como una “dragona”.
Su caso es materia de debate no solo científico, sino también político.
La pregunta es…


