La experiencia no envejece, se desperdicia cuando no sabemos aprovecharla

Javier Navarro Velasco DETONA® Hay una idea equivocada que se reitera con demasiada facilidad: creer que la edad representa el final de la productividad. Nada más alejado de la realidad.

Por Javier Navarro Velasco
Javier Navarro
Talento sin edad.
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Hace unos días leí una reflexión de Miguel Botello que pone el dedo en una realidad que pocas veces discutimos con seriedad:

El enorme valor que representan las personas adultas mayores y la experiencia acumulada durante toda una vida. 

Esa experiencia no es un recuerdo del pasado, es una herramienta para construir un mejor presente y futuro.

Vivimos en una sociedad que celebra la innovación, pero con frecuencia olvida que las mejores decisiones nacen del equilibrio entre nuevas ideas y años de aprendizaje.

La tecnología cambia, los modelos evolucionan y las circunstancias se transforman, pero hay algo que nunca pierde vigencia: la experiencia. 

Ese buen criterio solo se adquiere enfrentando retos, resolviendo problemas y aprendiendo de los errores.

He tenido la oportunidad de trabajar durante décadas en distintos espacios. 

Si algo he aprendido es que ninguna empresa, ninguna ley, ninguna reforma, ninguna política pública y ninguna institución se fortalecen únicamente con entusiasmo. 

También se necesitan historia, memoria, acciones, conocimiento y experiencia.

México está envejeciendo.

Cada año aumenta el número de personas mayores y, con ello, también crece una responsabilidad que no podemos seguir posponiendo: 

  • Dejar de ver a los adultos mayores como una población que únicamente requiere asistencia y comenzar a reconocerlos como una fuente invaluable de talento, liderazgo y conocimiento.
A esta realidad se suma un cambio profundo en la manera en que las nuevas generaciones conciben la familia y su futuro. 

Cada vez más jóvenes, particularmente entre las generaciones millennial y Z, deciden postergar la maternidad y la paternidad o incluso no tener hijos y, en muchos casos, optan por otras formas de compañía y de vida, como compartir su hogar con mascotas. 

Más allá de cualquier juicio sobre estas decisiones personales, sus efectos demográficos son claros: tendremos una población proporcionalmente más adulta y menos joven. 

Esto obliga a prepararnos desde ahora para una sociedad en la que las personas mayores tendrán un peso cada vez más importante y en la que aprovechar su experiencia, conocimiento y capacidad dejará de ser solamente una cuestión de reconocimiento para convertirse en una necesidad.

Muchos adultos mayores quieren seguir participando. 

  • Quieren enseñar, asesorar, emprender, trabajar y aportar. 

Lo que con frecuencia encuentran son barreras culturales que los excluyen antes de escuchar todo lo que todavía tienen por ofrecer. 

La curva de aprendizaje de la juventud tiene un costo y requiere tiempo, mientras que el adulto mayor ya no lo necesita.

El verdadero desarrollo no consiste solamente en abrir espacios para los jóvenes. 

También implica construir una sociedad donde las generaciones colaboren entre sí. 

La energía de la juventud y la experiencia de quienes han recorrido más camino no compiten; se complementan.

Un país inteligente no desperdicia el talento de nadie. 

Mucho menos el de quienes han dedicado una vida entera a construir familias, empresas, universidades, instituciones, comunidades y, claro, a formar a nuevos jóvenes talentos en la Cátedra.

La edad nunca debería ser un motivo para cerrar puertas. 

Al contrario, debería ser una razón para abrir nuevas oportunidades. 

Es por ello que en otros países se ha regresado a valorar a los altos ejecutivos con mayor trayectoria y conocimiento, adquiridos en la Universidad de la Vida, los Negocios o la Política.

  • Porque la experiencia no pesa.
  • La experiencia impulsa. 

Y un México que aprende a valorar a sus adultos será, sin duda, un México más fuerte, más humano y mejor preparado para enfrentar el futuro.

Valorar esa experiencia no significa restarle espacio ni oportunidades a las nuevas generaciones, sino aprovechar lo mejor de ambas. 

La juventud aporta energía, nuevas ideas y otras formas de entender el mundo, los años aportan conocimiento, criterio y aprendizajes que solo el tiempo puede dar. 

No debemos convertirlo en una competencia entre generaciones, sino en una colaboración en la que unas aprendan de otras. 

Porque la suma de juventud y experiencia es la que nos permite avanzar con mayor certeza y construir un mejor futuro.

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Javier Navarro Velasco
Amplia experiencia en arbitraje doméstico e internacional, así como en temas de quiebras, insolvencia y procedimientos de organización, además de litigio civil, comercial y criminal. Fue Secretario General de Gobierno, cargo que asumió el 4 de octubre de 2021. Actualmente es Coordinador del Gabinente de Buen Gobierno en Nuevo León. Forma parte del partido politico MC.