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PRESIONA YEscucha
La convicción de ser amable, tierno y amoroso con los criminales (patrocinadores de sus campañas) desde la silla grande, nos está cobrando hoy la factura a nosotros, los ciudadanos de a pie, los plebeyos, los que estamos fuera del poder y del presupuesto, mientras el tabasqueño sigue apoltronado en casa de la chingada, y continuando con su típica política de hacerse el pendejo para tragar a puños.


