Opinión

La herencia del tabasqueño

Gabriel Contreras DETONA® esa innegable purulencia, ese legado repugnante que nos dejó el tabasqueño, y que hoy se revela a través de amenazas, gritos, metralla, capturas, fuego en las calles, ejecuciones, autos incendiados, tiendas cerradas, noticieros encendidos, culpas repartidas, y niños que toman clases desde sus pantallas.

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Por Gabriel Contreras
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La convicción de ser amable, tierno y amoroso con los criminales (patrocinadores de sus campañas) desde la silla grande, nos está cobrando hoy la factura a nosotros, los ciudadanos de a pie, los plebeyos, los que estamos fuera del poder y del presupuesto, mientras el tabasqueño sigue apoltronado en casa de la chingada, y continuando con su típica política de hacerse el pendejo para tragar a puños.

Pero, como sucede en el béisbol, señor tabasqueño, esto no se acaba hasta que se acaba.