
Ese momento en el que todo mundo es capaz de opinar en torno al perfil, las costumbres, la vida y las ideas de Bill Clinton, Elon Musk, Noam Chomsky y Jeffrey Epstein, como si fueran sus amigos de toda la vida.
Ese momento en el que todo el mundo está dispuesto a analizar las formas actuales del poder, y la evolución de la estructura de la élites a lo largo del siglo XX y el siglo XXI en Europa, en África, en Asia, en nuestra América.
Ese momento en el que la gran autopista de la estupidez brinda la oportunidad de tomar dos o tres términos -que no se entienden- , y con esos términos en la mano lanzar juicios de lo que sea sea lo que sea, porque el hecho es que las redes sociales no distinguen entre la autoridad, la genialidad y la simple estupidez, la mera estulticia.


