La hora de los duros

El sector duro del lopezobradorismo está listo para la campaña, porque la radicalización y la polarización son la estrategia para mantener el poder.
Por Raymundo Riva Palacio
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Foto DETONA.

El presidente López Obrador entró en la recta final de su gobierno con la cara pintada de guerra y claramente definidas las tropas con las que va a pelear, para llevar a su candidata a sucederlo a Palacio Nacional y que concluya la transformación que comenzó. Su plan de acción es transparente, aunque no lo diga.

Claudia Sheinbaum será la candidata a la Presidencia, salvo que suceda algo extraordinario durante los próximos 18 meses, y él será el jefe de campaña, de manera formal o informal.

Detrás de él, listo para la campaña, está el sector duro del lopezobradorismo, porque la radicalización y la polarización son el eje de la estrategia para mantener el poder.

No hay nada de qué asombrarse porque no hay ninguna novedad.

OPOSICIÓN ATOMIZADA

En el inicio de la última recta de su gobierno, la prioridad es la consolidación de su electorado base –alrededor de 15 millones de electores– y la atomización de la oposición.

Sheinbaum no tiene la capacidad para poder cumplir con estas dos premisas para la victoria, por lo que la añeja dependencia de López Obrador se mantendrá y, ante los retos por delante, se profundizará.

Los cómos son lo único que se tendrá que ir acomodando en función a la coyuntura y al rendimiento de la delfín.

Las condiciones que envolverán el desenlace final de la candidatura y los amarres que haga el Presidente para Sheinbaum dependerán de factores fuera del alcance de la escogida.

La más importante tiene que ver con la variable económica. El Banco de México reportó el miércoles que el crecimiento económico para este año se mantendrá en el esperado 2.2%, pero ajustó a la baja la expectativa para el próximo, ubicándolo en 1.6%.

Es decir, habrá una desaceleración importante que no habrá forma de revertir.

Las megaobras presidenciales están subiendo sus costos de manera constante, particularmente Dos Bocas y el Tren Maya, que están secando las finanzas públicas por los subsidios, y por la falta de inversión privada, disminución de la recaudación y los recortes en el gasto público.

Los espacios de maniobra política se siguen reduciendo y no está claro de dónde va a salir el dinero para los programas sociales, indispensable para mantener aceitadas a las clientelas electorales.

La posibilidad de que el Presidente meta la mano en las reservas internacionales o las Afore no se ve probable.

SOLA, NO
Raymundo Riva Palacio
Periodista y analista político de larga trayectoria en México. Escribió en diarios como Excélsior, Reforma, El Independiente, 24 Horas y El Financiero. Fue director editorial de El Universal entre 2007 y 2008. Cofundó y dirigió el diario Milenio y fue director general de la agencia de noticias Notimex.