La hora de Rocha Moya

Riva Palacio DETONA: Rocha Moya ha negado las afirmaciones de Zambada, pero la Fiscalía General de la República investigó algunos de sus señalamientos y corroboró que había existido ese encuentro.
Por Raymundo Riva Palacio
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Foto tomada de la red.
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Dispararle al mensajero es un recurso que utilizan los políticos para esconder deficiencias de su actuar, errores, actos criminales o encubrimientos.

Y eso fue lo que hizo esta semana el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, cuando dijo que dos periodistas, Luis Chaparro y Azucena Uresti, habían puesto en peligro su vida.

El primero por publicar lo que sus fuentes de información –que a lo largo del tiempo han probado ser bastante confiables– le dijeron: que no había evidencia de que hubiera entrado a Estados Unidos el mismo día en que Ismael el Mayo Zambada, el jefe del Cártel de Sinaloa, lo ubicó en la reunión donde lo capturaron.

La segunda, por retomar la revelación y entrevistar a Chaparro.

Rocha Moya sintió que publicar que no estaba donde dijo que estaba lo colocaba en una situación de riesgo. Curioso que el gobernador enfilara sus críticas y denuncias contra periodistas que sólo estaban haciendo su trabajo.

Chaparro, en un ejercicio de periodismo básico –que paradójicamente suele no hacerse en México–, buscó checar la información.

Uresti, que ha buscado 12 veces al gobernador para que dé su versión de los hechos, no le ha tomado el teléfono.

Los periodistas no lo pusieron en riesgo; al revés.

Tras su señalamiento, Chaparro recibió amenazas de muerte.

Raymundo Riva Palacio
Periodista y analista político de larga trayectoria en México. Escribió en diarios como Excélsior, Reforma, El Independiente, 24 Horas y El Financiero. Fue director editorial de El Universal entre 2007 y 2008. Cofundó y dirigió el diario Milenio y fue director general de la agencia de noticias Notimex.