La Linda: un puente binacional para conservar mejor lo que compartimos
.jpeg&w=1600&q=85)
México y Estados Unidos comparten mucho más que una frontera.
Compartimos cuencas hidrológicas, montañas, acuíferos, ríos, especies y ecosistemas completos.
El Río Bravo es quizá el mejor ejemplo:
- Es una frontera política, pero al mismo tiempo es una cuenca compartida cuya salud depende de lo que hagamos a ambos lados.
Por eso necesitamos fortalecer una visión binacional de la conservación.
Dentro de esta visión hay una historia extraordinaria que está comenzando a tomar fuerza nuevamente.
La posible reapertura del puente internacional La Linda.
La mayoría de los lectores probablemente nunca ha escuchado hablar de él.
El puente La Linda se encuentra sobre el Río Bravo, entre La Linda, Coahuila, y Heath Canyon, en el condado de Brewster, Texas, a pocos kilómetros del límite oriental del Parque Nacional Big Bend.
- Fue construido en la década de 1960 y durante años comunicó esta remota región de Coahuila con Texas.
- Desde el 30 de julio de 1997 permanece cerrado al tránsito de vehículos y peatones.
- Su estructura permanece en buenas condiciones.
Su ubicación explica buena parte de su importancia.
La Linda se encuentra en el enorme espacio fronterizo comprendido entre los cruces internacionales de Presidio-Ojinaga, hacia el oeste, y Del Rio-Ciudad Acuña, hacia el este.
Entre ambos puertos fronterizos hay alrededor de más de 600 kilómetros.
Actualmente, un grupo binacional integrado por propietarios, especialistas, funcionarios, conservacionistas y personas que conocen profundamente esta región está retomando los esfuerzos para buscar su reapertura.
Hace algunos años participé en estos esfuerzos binacionales y, desde mi posición actual en el Gobienro de Nuevo León, he mantenido un trabajo constante de colaboración con el estado de Texas.
Por estas razones quizás me han pedido involucrarme nuevamente.
El tema tiene además una relación directa con lo que estamos impulsando desde Nuevo León.
En nuestro estado estamos en proceso para fortalecer la conservación y restauración de todas nuestras montañas que forman parte del gran sistema de la Sierra Madre Oriental y que se conectan, hacia el norte, con los sistemas montañosos de Coahuila, Chihuahua y Texas.
Cuando observamos esta región en un mapa político vemos líneas que dividen estados y países.
Cuando la observamos ecológicamente, esas líneas desaparecen.
Del lado estadounidense, en la región de La Linda y Big Bend, se encuentran el Parque Nacional Big Bend, Big Bend Ranch State Park, Black Gap Wildlife Management Area y otras grandes extensiones destinadas a la conservación.
Más al norte se localiza también Elephant Mountain Wildlife Management Area.
Del lado mexicano están el Área de Protección de Flora y Fauna Maderas del Carmen, el Área de Protección de Flora y Fauna Ocampo, el Área de Protección de Flora y Fauna Cañón de Santa Elena y el Monumento Natural Río Bravo del Norte.
En conjunto forman uno de los paisajes naturales transfronterizos más importantes de América del Norte.
Y precisamente por eso debemos dejar de pensar la conservación solamente dentro de nuestros límites administrativos.
La conservación de especies como el oso negro, el puma, el jaguar y muchas otras especies de grandes requerimientos territoriales no puede reducirse a crear áreas naturales protegidas aisladas.
- Necesitamos corredores biológicos.
- Necesitamos conectividad.
Y para tener conectividad necesitamos cooperación binacional.
Lo mismo sucede con el agua.
Durante los últimos meses hemos hablado mucho del Tratado de Aguas de 1944 y de cuánto debe entregar México a Estados Unidos.
Es una discusión necesaria.
Pero hay otra pregunta que deberíamos hacernos antes:
¿Qué estamos haciendo para conservar el agua antes de repartirla?
Los ríos no empiezan en las presas.

.jpeg&w=1600&q=85)