La marcha contra el Presidente

La tercera marcha por la democracia este domingo fue una expresión de rechazo y repudio contra el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Miles desbordaron el Zócalo en la Ciudad de México y cientos más se manifestaron contra el régimen en decenas de ciudades del país y en un puñado en el mundo.
Fue eminentemente una movilización de ciudadanos, que acudieron en forma voluntaria o animados por organizaciones de la sociedad civil, a las que se sumaron políticos de manera individual.
Fueron a ponerle cara y desafiar a un Presidente valiente en la retórica, pero medroso y tramposo en los hechos.

El Palacio Nacional quedó rodeado por planchas de metal, pese a que ninguna de las manifestaciones que han realizado los ciudadanos ha sido violenta, una reacción de la Presidencia como acto reflejo del temor que tiene el Presidente a las críticas.
Ya lo vimos cuando dejó de caminar por las terminales de los aeropuertos porque cada vez lo increpaban más por el desastre de sus políticas públicas.
Lo vemos cada vez que va a Acapulco y se atrinchera en la zona naval.
También en sus actos proselitistas por el país, cerrados, controlados.


