Las mentiras de Nahle

La secretaria de Energía habló de la reforma eléctrica de AMLO.
La defendió en la misma línea de lo que hace regularmente el presidente, donde no hay argumentos sino afirmaciones al aire, supliendo el debate por el diálogo unidireccional.
Fueron muchas las mentiras que dijo Nahle.
No rebatió con razones sobre la manipulación de datos por parte del gobierno.
La secretaria dijo que no era así, sin abundar en su dicho.
CONTROL POLÍTICO
O cuando se le dijo que el control del sector mediante la reforma no era un ordenamiento del mercado, como ella asegura, sino un mecanismo de control político. Respondió que ella opina otra cosa.
El alegato de control político se asienta sobre dos variantes del mismo tema.
La ley modifica tres artículos constitucionales, 25, 27 y 28, donde se elimina la rectoría del Estado mediante una regulación, y se restablece la rectoría del Estado por la CFE.
Esos artículos estaban considerados dentro de la llamada política de confiabilidad, seguridad, continuidad y calidad del sistema eléctrico que presentó Nahle, y motivó una controversia constitucional.
La SCJN invalidó en febrero pasado, 22 disposiciones de esa política, por considerar que la Secretaría de Energía excedió sus facultades y puso en riesgo a la industria eléctrica.
En la ley se obvió toda simulación de inclusión del sector privado.
La ley no incorporó los artículos citados por la SCJN, el 4, 5, 14, 133 y 134 en su fallo, porque se puede alegar, estorbaban el control que pretende el gobierno.
Nahle enfocó la discusión solo a los órganos autónomos, pero justificó que hay otros países, como Alemania, donde esos órganos están dentro del gobierno.
Pero en ese país -según refutó Sergio Sarmiento- el sector privado juega un papel relevante en el sector eléctrico.
AMLO ROMPE SUS PROMESAS DE CAMPAÑA
En ese sentido, Leo Zuckerman señaló que el presidente había roto su promesa de campaña y que robaría inversiones y cancelaría contratos eléctricos, lo que era más que una expropiación, como se ha criticado de la reforma.
Porque una expropiación, como la petrolera en 1938, pagaba indemnizaciones, que en esta ocasión, según Bartlett, no sucedería.
Nahle lo negó sin explicar qué sucedería.
Se le recordó el primer transitorio de la ley eléctrica, inciso “a”, que dice textualmente: “Los permisos de generación eléctrica otorgados y los contratos de compraventa de electricidad con el sector privado se cancelan, así como las solicitudes pendientes de resolución”.
Nuevamente, Nahle negó que eso exista en la ley, señalando que no todos los contratos serían cancelados.
El asombro es claro, porque la ley no menciona nada de lo que dijo la secretaria.
Según la iniciativa, todo lo que tiene qué ver con el sector privado, desaparece.
La ley tiene un articulado contradictorio. Se modifica el artículo 25 para darle la rectoría a la CFE y establece que esta empresa generaría el 54% de la capacidad, y el 46% estaría en manos de la productores privados.
Pero si el primer transitorio cancela a los privados, ¿de dónde saldrá el 46%?
La misma Nahle decía que la CFE generaba sólo el 38%. Sus argumentos siempre terminan en que el dinero saldrá de los privilegios cancelados y de la corrupción que reinaban con leyes anteriores.
Para entender el fondo de esta discusión habría que recordar que el 54% sale de lo que generaba la CFE en 2018 y el 38% se explica porque el 16% restante lo generaban los productores independientes que existen desde 1992.
Si a éstos se les cancelan los contratos, como dice el primer transitorio, ¿de dónde va a salir la capacidad de generación de la CFE?
Nahle sostiene que de las plantas, que sugirió habían sido desplazadas para dar cabida a los privados.
Esto no es cierto, tampoco.
Las plantas de la CFE son muy viejas y producen energía muy cara.
De ahí en parte el señalamiento del gobierno de EU de que la reforma eléctrica encarecerá los costos de producción, que AMLO -sin soporte documental- califica de falso.
Nahle se refirió al autoabasto -el 12% de la generación- que es señalado como ilegal. Esto es falso.
Existe un fallo de la SCJN que resolvió una controversia constitucional presentada por Bartlett cuando era senador, y el abogado Salvador Rocha Díaz, donde les dijeron que era legal.
En aquellos años, por cierto, el entonces representante de Iberdrola en México, Gonzalo Pérez, se burló públicamente de Bartlett.
Lo anterior no fue lo único en lo que Nahle falseó las cosas.
En lo concerniente al futuro que tendrán los paneles solares, la secretaria dijo que nadie debía preocuparse por ello pues ni siquiera están conectados a la red. Esto también es falso.
También indicó que hay participantes que no pagan la transmisión, lo que -de nuevo- es falso.
Afirmó que desde diciembre 2018 habían entrado privados con contratos del sexenio pasado, los cuales habían desplazado a las hidroeléctricas de la CFE. De nuevo, esto no es cierto.
Aseguró que hay diálogo con la IP
pero varios ejecutivos empresariales expresaron que ni las llamadas telefónica les toma Nahle.
Ella es buena para la propaganda, pero muy mala para la verdad.
