Las mentiras de Claudia

El tercero y último debate presidencial fue una oportunidad perdida para Xóchitl Gálvez, la candidata de la oposición.
El principal tema era la seguridad, donde tenía la mesa puesta para contrastar la realidad con los resultados de la estrategia del presidente López Obrador que la candidata del oficialismo, Claudia Sheinbaum, se ha comprometido a mantener.
Al centrarse en un debate rebasado –la discusión sobre “narcocandidata” y “narcopartido”–, Sheinbaum, cuya estrategia fue desviar todo y banalizar las acusaciones como “ficción”, pudo escaparse impune. Gálvez no la confrontó con datos, ni mostró sus contradicciones y mentiras.
Sheinbaum buscó ocultar la realidad nacional sobre la incidencia delictiva con los datos de su administración en la Ciudad de México, donde mostró indicadores a la baja como un ejemplo de que su modelo de seguridad es eficiente.
Fue cuidadosa para evitar analogías entre su estrategia y la de López Obrador –que están en las antípodas, una de combate con información de inteligencia y la otra de contención sin confrontación–, pero habló con verdades a medias o mentiras abiertas que tampoco supo atajar y desmontar Gálvez.
Durante el gobierno de Sheinbaum fue anidándose una violencia que antes era inusual en la capital federal, como cuerpos descuartizados y personas colgadas de los puentes.
La pax narca
Colonias como la Condesa, que ha estado de moda y hoy llena de extranjeros, se ha vuelto una zona muy tranquila gracias no al reforzamiento de la seguridad, sino a que el cártel de La Unión Tepito es la fuerza criminal hegemónica, que mantiene la pax narca para preservar los altos niveles de consumo y renta que les permite incrementar sus cuotas de extorsión –cobro de piso– a establecimientos comerciales.
Este fenómeno se ha extendido por toda la Ciudad de México, donde hay un cobro de impuesto criminal.
Sheinbaum dijo en el debate que la incidencia delictiva bajó 51% de 2018 a junio del año pasado, cuando dejó el gobierno capitalino para buscar la candidatura presidencial.
No está claro de dónde y cómo obtuvo ese porcentaje, porque de acuerdo con las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la reducción ha sido de 2.7%
En 2018 se registraron 241 mil 29 delitos, que subieron a 242 mil 838 al año siguiente, bajaron a 198 mil 155 en 2020, cuando comenzó la pandemia del coronavirus, y se elevaron en 2021, pese a mantenerse la emergencia sanitaria, a 223 mil 742, para tener un brinco más en 2022 a 232 mil 644, y terminar el año pasado con 234 mil 474.

