El miedo de López Obrador

Riva Palacio DETONA®  Su carta refleja miedo, y lo que antes veía como probabilidad ahora está viendo que es una posibilidad. Desde la transición de poder en 2018, el entonces presidente habló con colaboradores de Sheinbaum que iban a ocupar puestos en el gabinete de seguridad para pedirles que cuidaran a sus hijos, y cancelaran cualquier investigación en su contra.

Por Raymundo Riva Palacio
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“Por el bien de todos, que regrese el otro Trump”.

Remató el expresidente Andrés Manuel López Obrador una carta que dio a conocer la noche del miércoles para apoyar a la presidenta Claudia Sheinbaum, y de reflexión sobre Donald Trump, el jefe de la Casa Blanca. 

La carta, más allá de quien la escribió, refleja su pensamiento, y con una redacción más desenfadada –ya no es titular del Ejecutivo–, se extraña que el Trump 2.0 que está en Washington no tiene nada que ver con la versión 1.0 que conoció.

En efecto, nada que ver. 

Sus prioridades políticas cambiaron, y ahora, como apuntó, bajo el señalamiento de “narcoterrorista” que amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos, “cuenta con licencia para secuestrar, cazar y ajusticiar de manera extraterritorial a cualquier persona sin pruebas, juicio o sentencia alguna”. 

En estas palabras está la clave de la reflexión de López Obrador, que sueña con aquel con el que jugó por sus necesidades para controlar la inmigración y tiene pesadillas con el que está bosquejando su futuro.

López Obrador rompió el silencio, porque las condiciones que él se había impuesto para no hablar en público son inexistentes. 

  • Su carta refleja miedo, y lo que antes veía como probabilidad ahora está viendo que es una posibilidad. 

Desde la transición de poder en 2018, el entonces presidente habló con colaboradores de Sheinbaum que iban a ocupar puestos en el gabinete de seguridad para pedirles que cuidaran a sus hijos, y cancelaran cualquier investigación en su contra.

Alejandro Gertz Manero.

Que se distinguió como un fiscal que persiguió más a su familia política con delitos inventados que a criminales, fue forzado a renunciar el año pasado porque desafió la gravedad del régimen: 

Se negó a cancelar una investigación sobre Andrés Manuel López Beltrán y el empresario Raúl Rocha Cantú –copropietario del Miss Universo–, relacionada con el contrabando de combustible. 

Pero la confianza de que las amenazas se habían neutralizado se evaporó cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a Rubén Rocha Moya de haber recibido el apoyo del Cártel de Sinaloa para ganar la gubernatura en 2021, fue lo último que soportó.

Su carta pública se dio a conocer unas 14 horas después de que el periódico Los Angeles Times reconfirmó que los gobernadores de Sonora y Tamaulipas, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, estaban siendo investigados en Estados Unidos por vínculos con el crimen organizado y huachicol fiscal. 

Las revelaciones en la prensa mexicana sobre esas investigaciones fueron minimizadas como “ciencia ficción”, pero al brincar a los medios estadounidenses fueron verosímiles y tomaron carta de legitimidad.

López Obrador, se puede decir, sintió que el fuego, coloquialmente hablando, le estaba llegando a los aparejos. 

Rocha Moya, de acuerdo con datos de inteligencia en México y Estados Unidos, era su enlace con Ismael El Mayo Zambada cuando era el jefe del Cártel de Sinaloa, con quien negociaba las candidaturas a puestos de elección popular en el noroeste del país. 

Durazo, a quien se le ha dado seguimiento de sus vinculaciones con esa organización desde que era secretario particular del presidente Vicente Fox, fue presuntamente receptor de dinero del crimen organizado para las elecciones presidenciales de 2018 y quien le pidió liberar a Ovidio Guzmán López, que manejaba el tráfico de fentanilo ilegal, en el famoso culiacanazo en 2019.

La “cacería” de esos gobernadores que entran en la categoría de “terroristas”, como definió Estados Unidos a seis cárteles de las drogas mexicanos en 2024, parece haber alterado los nervios de López Obrador, y se dio cuenta de que lo que llamaba “politiquería” de Trump iba en serio.

Tiene razón, López Obrador ocupa el número uno en la baraja de la estructura política-criminal que están investigando los servicios de inteligencia y policiales en Estados Unidos, que se alió con la inteligencia cubana –al menos, un activo de ellos era parte de sus ideólogos de cabecera–.

Raymundo Riva Palacio
Periodista y analista político de larga trayectoria en México. Escribió en diarios como Excélsior, Reforma, El Independiente, 24 Horas y El Financiero. Fue director editorial de El Universal entre 2007 y 2008. Cofundó y dirigió el diario Milenio y fue director general de la agencia de noticias Notimex.