Los cinco errores del Presidente

¿A quién tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador en estos momentos que se está definiendo su futuro transexenal para que lo asesore?
¿Es imposible que escuche a colaboradores en estos días?
No se sabe cómo está tomando las decisiones para atajar las revelaciones sobre las investigaciones del gobierno de Estados Unidos de los presuntos financiamientos del narcotráfico a sus campañas presidenciales en 2006 y 2018, pero está reaccionando equivocadamente.
Ayer lo volvió a hacer cuando dio a conocer una carta que le envió la oficina de The New York Times en México, pidiéndole responder nuevos señalamientos de testigos protegidos y fuentes federales estadounidenses sobre dinero criminal en la campaña donde ganó la Presidencia.
¡Bomba! El diario The New York Times publicará información sobre los vínculos de AMLO, su familia y colaboradores cercanos con el crimen organizado.#NewYorkTimes pic.twitter.com/4LrTVvbEMc
— Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx) February 22, 2024
Dar a conocer una comunicación privada no tiene sentido porque no iba a lograr que el Times se abstuviera de publicar la información que tenía.
Para efectos prácticos, lo que estaba pidiendo el diario lo obtuvo con las declaraciones de López Obrador en la mañanera, y que provocó que los editores en Nueva York decidieran apurar la publicación de su investigación ayer mismo en la mañana, aun sin su versión en español, que suelen hacer para este tipo de trabajo, por las prisas.
Para haber hecho lo que hizo, habría sido mejor responder por escrito las preguntas, darle el spin deseado y eliminar exabruptos hilarantes, como llamar “pasquín inmundo” al periódico más influyente del mundo, que tachó de “calumniador”.
Viene una nueva bomba mediática que sostiene que los hijos de AMLO y otros personajes cercanos recibieron dinero del narcotráfico para la campaña de 2018.
— Héctor de Mauleón (@hdemauleon) February 22, 2024
La respuesta del presidente: que The New York Times es un pasquín.
👇 https://t.co/dhzjvw5MpC
Esta sucesión de hechos prueba el primer error.
López Obrador, probablemente de manera intuitiva, detonó la crisis
Lo que no hizo, o quizá nadie se lo dijo o no escuchó, es que cuando uno detona una crisis, debe tener lista la estrategia para conducir e inducir la crisis para que, al final, el resultado sea favorable.
Se le llama spin al ejercicio de ganar la iniciativa e imponer la conversación.
Pero el Presidente disparó con escopeta y a lo loco.
No atajó la crisis, que tuvo un proceso de metástasis.
