Los guardias rojos de López Obrador
Una vez más, los guardias rojos del presidente Andrés Manuel López Obrador hicieron acto de presencia en la arena pública.
No importa el escenario, la lucha por la candidatura para el gobierno de la Ciudad de México o la silla vacante en la Suprema Corte de Justicia. La capacidad de maniobra y la fuerza del dogmatismo de los puros en su entorno y de Morena determinan desenlaces políticos y definen rutas a seguir, pero al emanar su fuerza del respaldo y aval que les otorga López Obrador, también establece el camino que está forjando el Presidente para quien considera lo sucederá, Claudia Sheinbaum.
La última demostración de fuerza la hicieron este miércoles en el Senado, donde sus representantes actuaron en coordinación con la intransigencia de su jefe máximo.
Una negociación para sacar por votación calificada a la nueva ministra de la Suprema Corte fracasó porque la propuesta del líder de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, que a cambio de respaldar a quien deseara el Presidente se nombraran decenas de cargos congelados en esa cámara, fue rechazada en Palacio Nacional.
Internamente, los guardias rojos repudiaron a Bertha Alcalde Luján, perfilada como la aspirante con mayores probabilidades de salir electa para ocupar el lugar de Arturo Zaldívar, que cambió la toga por un cargo en la asesoría jurídica de Sheinbaum, para elaborar desde ahí la reforma al Poder Judicial que quiere el Presidente.
Hace 15 días, cuando la línea de Palacio era clara por Alcalde Luján, Morena y sus aliados le dieron 68 votos contra solamente dos para Batres. En la votación del martes, Alcalde Luján fue apaleada, 16 contra 54 votos para Batres.
En 15 días, los puros cambiaron la correlación de fuerzas en el tablero del Senado, y se corrieron del radicalismo que encarna Alcalde Luján, al fundamentalismo que representa Batres.
López Obrador dejó que los guardias rojos destrozaran y humillaran a Alcalde Luján, parando en seco la creciente influencia de su familia en Palacio Nacional, que comenzó a notarse cuando nombraron a Luisa María Alcalde Luján, secretaria de Gobernación, a mediados de junio.
Su presencia en Bucareli fue aprovechada por su madre, Bertha Luján, fundadora de Morena, donde también fue secretaria general, y que ha estado cerca de López Obrador durante un cuarto de siglo, para realizar cabildeos con el Presidente sin necesidad de intermediarios.
Las iniciativas de la camarada de López Obrador y la forma como su hija, la secretaria, despachaba en Bucareli, con largas ausencias, despotismo, maltrato y, sobre todo, una notoria impericia en la negociación política, llevó al guardia rojo más influyente de todos, Jesús Ramírez Cuevas, operador político y a la vez de vocero presidencial, jefe de la propaganda de Palacio y autor intelectual de los abusos y excesos contra medios y periodistas en las mañaneras, a observar la poca conveniencia de que les estuvieran abriendo tantos espacios.

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