Los invitados son: Brady, el G.O.A.T. y Mahomes, el futuro

Yo y muchos otros aficionados que coinciden conmigo en que está extravalorado. Ojo aquí, no por los números, que siempre lo defienden, sino por las características que debe tener un quarterback.
Después de desayunar mi pan y café, bueno agregué unos taquitos de carnitas para amarrar, decidí que vería el juego de la manera más parcial posible.
Inició como se esperaba, con dos quarteback de élite, Aaron Rodgers y Tom Brady dando la nota.
Los dormidos eran la defensa de los ‘‘cabeza de queso’’ que no presionaba a su oponente por lo que transcurridos los primeros 30 minutos oficiales de juego, Green Bay cargaba una desventaja de 11 puntos.
En el tercer cuarto, a pesar de recibir un nuevo touchdown –que los noqueaba anímicamente–, Green Bay encontró la manera de controlar al No.12 de Tampa Bay.
Lo capturó, lo correteó y logró interceptarlo, no una, sino tres veces.
Incluso eso fue la clave de regresar y colocarse a sólo 8 puntos del empate, ya rumbo al final del último cuarto.
Pero justo en el momento menos indicado la ‘‘pólvora’’ de Rodgers se secó y la ofensiva era detenida una y otra vez.
El G.O.A.T. –como llaman a Brady y que quiere decir ‘‘Greatest of all times’’– tenía en sus manos el juego.
Tuvo el temple, el apoyo de su defensa, su línea –a pesar de estar en el suelo varias veces– y sí, parece que su presencia inspira a ganar.
Y si no lean esto: Tampa Bay tiene tres equipos, los Bucs (NFL), Lightning (NHL) y Rays (MLB), que han llegado a los enfrentamientos por el campeonato desde que Brady firmó con los Buccaneers.


